Si hay un animal cuyo estudio resulta hoy apasionante,
por su gran crecimiento poblacional,
es el jabalí.
Es tan ungulado como la vaca o el gamo,
pero su comportamiento biológico,
es más propio de un ratón que de un animal grande.
Como “ratón gigante” lo define el experto en ungulados Fernández Llario, porque la media, en el jabalí puro, es de 3,5 rayones por camada.
Estos que vemos a la luz del día por los montes de Toledo son ya bermejos y forman una unidad matriarcal en la que pueden estar acompañados por hermanas o por sobrinas de la madre.
Hozando la tierra, busca lombrices, y a oscuras, carroña.
Si el buitre es el carroñero del día, el jabalí de la noche.
Y frecuenta ya las zonas periurbanas.
Se le están quedando pequeños al jabalí, los montes y los días.
Cedente: Fundación AQUAE





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