Vista de un grupo de Flamencos en el Paraje Natural Marismas del Odiel. El Paraje Natural Marismas del Odiel, uno de los humedales más importantes de la Península Ibérica, en el área metropolitana de Huelva, ha alcanzado sus 41 años de existencia consolidado como un modelo de resiliencia frente a la crisis climática gracias a su singularidad. Así lo ha destacado en una entrevista con EFE, Fidel Astudillo, director conservador del paraje, en la que ha precisado que este ecosistema, a diferencia de otros humedales como Doñana o Fuente de Piedra, mantiene su estabilidad biológica gracias a su dependencia directa del régimen de mareas y no exclusivamente de las precipitaciones.- EFE/ Alberto Díaz
Vista de un grupo de flamencos en el Paraje Natural Marismas del Odiel. EFE/ Alberto Díaz
NATURALEZA HUMEDALES

Las Marismas del Odiel, el refugio de mareas resiliente a la crisis climática

Laura Ramírez

Huelva.- El Paraje Natural Marismas del Odiel, uno de los humedales más importantes de la Península Ibérica, en el área metropolitana de Huelva, ha alcanzado sus 41 años de existencia consolidado como un modelo de resiliencia frente a la crisis climática gracias a su singularidad.

Así lo ha destacado en una entrevista con EFE, Fidel Astudillo, director conservador del paraje, en la que ha precisado que este ecosistema, a diferencia de otros humedales como Doñana o Fuente de Piedra, mantiene su estabilidad biológica gracias a su dependencia directa del régimen de mareas y no exclusivamente de las precipitaciones.

«Nuestra dependencia es mareal», señala, y este régimen de marisma garantiza un aporte constante de nutrientes dos veces al día, con las pleamares, permitiendo que miles de aves encuentren alimento en los fondos fangosos independientemente de si el año es seco o húmedo.

Esta característica ha convertido al paraje en el núcleo de cría de flamencos más importante de España durante los ciclos de sequía, llegando a albergar 14.000 parejas en la última campaña, una cifra que, según indica, prevé mantenerse en este 2026 a la luz de los primeros vuelos con drones especializados que ya se han realizado sobre la colonia.

Astudillo destaca que el paraje, que abarca 7.180 hectáreas cuenta, además de con la marisma, con bosques mediterráneos de pinos y alcornoques, sistemas dunares en la Isla de Saltés y un hábitat transformado por la mano del hombre: las salinas industriales, que hoy ocupan casi 1.000 hectáreas y «resultan fundamentales para la alimentación de especies emblemáticas como el flamenco y la espátula -fue la colonia de esta última la que originariamente permitió la protección del paraje-«.

El Paraje Natural Marismas del Odiel, uno de los humedales más importantes de la Península Ibérica, en el área metropolitana de Huelva, ha alcanzado sus 41 años de existencia consolidado como un modelo de resiliencia frente a la crisis climática gracias a su singularidad. Así lo ha destacado en una entrevista con EFE, Fidel Astudillo, director conservador del paraje, en la que ha precisado que este ecosistema, a diferencia de otros humedales como Doñana o Fuente de Piedra, mantiene su estabilidad biológica gracias a su dependencia directa del régimen de mareas y no exclusivamente de las precipitaciones.- EFE/ Alberto Díaz
Fidel Astudillo, director conservador del Paraje Natural Marismas del Odiel. EFE/ Alberto Díaz

Recuperación de especies

Más allá de especies emblemáticas como las dos anteriores, el paraje celebra este 2026 un hito histórico el regreso del halcón peregrino como especie reproductora después de «más de una década que no criaba aquí; lo teníamos como invernante, pero no asentado», señala el director. Gracias a la instalación de cajas nido y torres de vigilancia, una pareja ha vuelto a incubar en la zona, sumándose al vasto catálogo de rapaces que incluye al aguilucho cenizo, el milano negro y el busardo ratonero.

Este éxito se suma al ya consolidado programa de reintroducción del águila pescadora, iniciado hace más de dos décadas. El proyecto ha dado sus frutos con éxito de forma que, según recuerda Astudillo, el pasado año se contabilizaron 10 parejas criando y 21 pollos, y los datos de 2026 confirman que la especie ha comenzado a expandirse de forma natural hacia los territorios circundantes al paraje.

Más allá de lo natural

Pero Marismas del Odiel no es solo flora y fauna, es decir, biodiversidad, pues el enclave esconde un patrimonio cultural que abarca desde asentamientos tartésicos y fenicios hasta restos romanos de pilas de salazón. El director conservador apunta que el elemento más destacado es la ciudad islámica de Saltés (siglo XII), que en su apogeo llegó a albergar a más de 10.000 habitantes.

Según explica, hay interés por parte de las administraciones como la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Huelva por poner en valor este yacimiento, si bien es complicado: «Los expertos han señalado que este patrimonio, mientras está enterrado, se conserva. En el momento que se destapa, la climatología de la marisma puede estropearlo», por lo que hay que buscar la forma más idónea de hacerlo.

Vista de un grupo de Flamencos en el Paraje Natural Marismas del Odiel. El Paraje Natural Marismas del Odiel, uno de los humedales más importantes de la Península Ibérica, en el área metropolitana de Huelva, ha alcanzado sus 41 años de existencia consolidado como un modelo de resiliencia frente a la crisis climática gracias a su singularidad. Así lo ha destacado en una entrevista con EFE, Fidel Astudillo, director conservador del paraje, en la que ha precisado que este ecosistema, a diferencia de otros humedales como Doñana o Fuente de Piedra, mantiene su estabilidad biológica gracias a su dependencia directa del régimen de mareas y no exclusivamente de las precipitaciones.- EFE/ Alberto Díaz
EFE/ Alberto Díaz

El principal reto

A pesar de su importancia internacional -especialmente para el turismo ornitológico británico y centroeuropeo-, el paraje sigue siendo «un gran desconocido» para muchos ciudadanos locales, de ahí que la dirección se ha marcado como objetivo prioritario para 2026 potenciar la marca de la Reserva de la Biosfera y fortalecer los programas de educación ambiental.

Iniciativas como la «Escuela de Exploradores», que recibe a cientos de niños cada verano, o el programa «Mi Marisma, mi Escuela», son considerados por Astudillo como el «pilar fundamental del futuro de este espacio». EFE Verde

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