«La situación está calmada. Ya ha llegado la cresta, que ha alcanzado esta pasada noche los 5,80 metros y la tendencia es de bajada», ha indicado el primer regidor de esta pequeña localidad, José Ayesa.
Los campos del municipio han vuelto a quedar anegados por el agua, pero el pueblo no se ha visto afectado y parece que en esta ocasión la crecida «va a ser rápida», ha explicado el alcalde, quien ha destacado que los ánimos en el pueblo están «horribles» con tanta agua y durante tanto tiempo.
«No conocemos descanso con el río», se «han desatado todos los truenos y relámpagos», ha dicho el alcalde, para encontrar una explicación a esta situación de continuas riadas del Ebro, la quinta entre los meses de febrero y marzo. EFEverde




