La magia sexual del caballito de mar. Por (*) Pilar González

El macho y la hembra danzan y enroscan sus colas ocultos tras los corales y «bailan» entrelazados por el fondo del mar.

Finalizado el romance, la novia traspasa sus huevos a una bolsa que tiene el novio adherida a su cuerpo.

Sólo cuando los huevos ya están a buen recaudo en esta bolsa, el caballito de mar libera su esperma para fecundarlos.

Y sí, es el macho el que se queda embarazado, el que porta y alimenta a los futuros vástagos y el que finalmente da a luz con mucho esfuerzo.

 

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Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.