La almendra central de Madrid podrá recorrerse desde hoy con una de las 1.600 bicicletas eléctricas del sistema público de alquiler, BiciMad, que entra en funcionamiento hoy con el objetivo de reducir la contaminación y fomentar los hábitos de vida saludables. En la imagen, una de las 123 estaciones de BiciMAD situada en el bulevar central del Paseo del Prado, esquina con la plaza de Cibeles. EFE/Juan M. Espinosa

Foto de archivo, bicis en Madrid centro . EFE/Juan M. Espinosa

COP27 CLIMA CIUDADES

Las ciudades, hacia un "necesario" encuentro vital con el medio rural

Publicado por: Redacción EFEverde 17 de noviembre, 2022 Madrid

Sostenibles, igualitarias, eficientes e inclusivas son las cualidades de las ciudades del futuro, amparadas bajo el paraguas de la conservación de la biodiversidad e inmersas en un "necesario encuentro vital" entre el medio natural y urbano, explica en una entrevista con EFE Elena Escudero, profesora universitaria.

Con motivo de la cumbre climática en Sharm el-Sheij (Egipto) COP27, donde se buscan soluciones al calentamiento global, Escudero, profesora de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, detalla el papel de las ciudades en el nuevo modelo de desarrollo urbano, que, a su juicio, se estructura en torno a 4 ejes: complejidad, compacidad, eficiencia y estabilidad social.

En la actualidad, más de la mitad de la humanidad vive en urbes y para 2050, siete de cada diez personas serán habitantes urbanos, según datos del World Economic Forum, que también apuntan a que cuatro de cada cinco ciudades del planeta se enfrentan a peligros climáticos, como calor extremo, lluvias, sequía e inundaciones.

 

1.- Cómo deberían adaptarse las ciudades a la nueva realidad climática?

Las ciudades tienen ya una guía de adaptación que son los objetivos y metas
fijados por la Agenda 2030, que no solo indican los principales retos que tienen por
delante en relación al cambio climático, sino que el proceso de reflexión sobre los
problemas generados hasta la fecha deriva en el modo en que deben afrontar su
adaptación a una realidad más sostenible que mejore la calidad de vida de sus
habitantes.

2.- Y cómo deberían adaptarse a la masificación teniendo en cuenta, según datos
de la ONU, que las personas que vivan en ciudades pasarán del 56 % actual al 68
% en 2050.  

Está probado que el nuevo modelo de desarrollo urbano se debe estructurar en
torno a 4 ejes: complejidad, compacidad, eficiencia y estabilidad social.
Los tejidos urbanos tienen la obligación de buscar en sus desarrollos - y en sus
operaciones de regeneración del tejido urbano consolidado – la mezcla de usos,
distintas tipologías de viviendas y clases sociales de manera que la ciudad, y en
consecuencia el espacio público, se utilicen por todo tipo de personas durante el
horario más amplio posible. Esto aumentaría la presencia de ciudadanía en la calle
y mejoraría la percepción de seguridad de los habitantes al entender que pueden
ver y ser vistos. Conseguir este objetivo está estrechamente relacionado con la
materialización de que los tejidos urbanos sean compactos y no consuman el
territorio de manera indiscriminada – con desarrollos dispersos, infraestructuras e
instalaciones – de manera que a la vez se pueda potenciar la movilidad ciclista y
peatonal basada en sistemas de transporte sostenibles y no en combustibles
fósiles. Además, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible las
ciudades deben ser eficientes energéticamente prestando atención a la economía
y desarrollo local y proporcionar estabilidad social a sus habitantes.

3.- ¿Comparte la premisa de que el crecimiento de las urbes debe ir en paralelo a
la sostenibilidad ??

No hay otro modo de verlo. El concepto de sostenibilidad (desarrollo sostenible)
acuñado en 1987 en el Informe publicado por las Naciones Unidas, realizado por la
Comisión Brundtland y titulado «nuestro futuro común» define el desarrollo
sostenible como “la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades”. Ha pasado mucho tiempo desde entonces pero el compromiso debe
seguir siendo el mismo, por lo que inevitablemente el crecimiento de la ciudad
debe tener en cuenta no poner en riesgo el territorio (ni el medio natural ni las
zonas antropizadas) que dejamos a las generaciones que habitarán más tarde el planeta.

La arquitectura y los procesos de desarrollo urbano dejan una huella en el
territorio que se prolonga en el tiempo. Normalmente no son fácilmente
modificables ni reversibles y por ello es necesario valorar las operaciones a
realizar desde el punto de vista de la sostenibilidad y tratar de incorporar la
reversibilidad y la reducción de esa huella en los procesos urbanos.

4.- Podrán las ciudades afrontar el desafío de ofrecer espacios y servicios a
poblaciones de mayor edad, más vulnerables y con dificultad de movilidad ?

Deben hacerlo ya que la esperanza de vida media mundial es cada vez mayor, al
margen de que el dato ofrecido por las pirámides de población de muchos países
desarrollados además muestra un paulatino envejecimiento de su población.
Existen programas y guías para que las ciudades puedan afrontar un tratamiento
“amigable” con respecto a las personas más mayores que pueden servir de
orientación a municipios y regiones. Pero, de forma general, la ciudad debe
priorizar el diseño inclusivo atendiendo a los colectivos vulnerables, no solo a la
población de mayor edad, y sobre todo en el uso del espacio público que es el
espacio de todos, ya que así se consiguen entornos menos discriminatorios y más
confortables y utilizados. Los entornos más igualitarios e inclusivos ayudan a
reforzar los sentimientos de arraigo y pertenencia de los habitantes al lugar y es de
vital importancia ya que las condiciones de seguridad aumentan y la implicación de
la ciudadanía en su interés por la evolución positiva del lugar también.

5.- ¿Qué pueden aportar los ciudadanos para el desarrollo y seguridad de las
ciudades, y los Gobiernos??

Es necesario que los ciudadanos desempeñen un papel activo en la ciudad, a
través de la participación en los procesos urbanos y exponiendo las necesidades y
mejoras que desde el punto de vista ciudadano se reclaman para la ciudad. Es en
este punto en el que la ciudadanía debe ser comprometida con la realidad y una
vez informada y sensibilizada es importante que se comprometa de manera activa
con el presente y futuro de sus ciudades. Por este motivo es importante fomentar
desde la administración y la planificación urbana el arraigo de los habitantes con
sus entornos locales, ya que este factor permite una ciudadanía más participativa e
implicada con su ciudad.
Los gobiernos deben poner en marcha planes de educación para formar en
materia de sostenibilidad y que los habitantes conozcan los mecanismos de
contribución al desarrollo y seguridad de las ciudades con sus actuaciones
personales y grupales. Además, deben tratar de aplicar herramientas para afrontar
el desarrollo de la ciudad generando entornos seguros basados en el adecuado
diseño en el que la prevención tenga un papel principal frente a operaciones que,
una vez ejecutadas, puedan derivar en una corrección con un alto coste. Por tanto,
poner en práctica un adecuado análisis y estudio de las operaciones a realizar, que
incorpore los Objetivos de Desarrollo Sostenible y que derive en un plan de acción
meditado antes de la ejecución contribuirá a aumentar la vinculación y el
sentimiento de pertenencia de la ciudadanía al lugar y será también beneficioso
para la economía.

6.- ¿ Cómo será la ciudad del futuro, cuál es el reto, por ejemplo en gestión del
agua y en movilidad urbana ?

No puedo aventurarme a decir como será la ciudad del futuro, pero debería ser
sostenible, igualitaria, eficiente e inclusiva. Si tenemos en cuenta que la
preservación de las especies del planeta y la protección de su biodiversidad ha de
marcar la regulación de los procesos urbanos, de ese modo, medio natural y medio
urbano evolucionarán en un necesario punto de encuentro vital.
La gestión del agua y la movilidad son dos puntos principales que desde la Agenda
2030 se tratan en sus objetivos y metas. La puesta en práctica de dinámicas
sostenibles de gestión de recursos naturales y preservación de sus ciclos, en
concreto el del agua que es un bien necesario y escaso, debe pasar por ordenar
adecuadamente su uso y tener en cuenta el reciclaje especialmente en las áreas
urbanas. La gestión de una movilidad sostenible debe inevitablemente pasar por
apostar por un nuevo modelo que no consuma combustibles fósiles y fomente
otras formas de movilidad ciclista y peatonal, más vinculadas a la relación con el
entorno local y que además son beneficiosas para la salud.

7.- Hay algunos especialistas que hablan de la ciudad de los 15 minutos en la
que exista una variedad de servicios centralidades que permita a los ciudadanos
desarrollar sus actividades en un espacio geográfico de micro-movilidad, ¿está de
acuerdo??

Formamos parte de una sociedad globalizada en la que vemos natural que los
procesos urbanos se desarrollen en un punto, los recursos se produzcan en otro,
se procesen en otro distinto y los residuos se asimilan en lugares alejados de las
zonas de producción o consumo. El profesor José Fariña ya hace años hablaba de
la importancia de “lo local”, de la necesidad de una vuelta a organizar los procesos
de manera que seamos capaces de producir, consumir y asimilar los productos
derivados de la actividad urbana en la escala local en la medida de lo posible y que
las ciudades que se construyen hagan una obligatoria lectura del lugar - del clima,
de los materiales, de la construcción tradicional – que sea respetuosa con el medio
en el que se asienta.
Utilizar la ciudad en la escala local del barrio no deja de ser una particularidad de
lo expuesto anteriormente. Dentro de las ciudades también se ha producido una
disgregación y zonificación de procesos y utilización de la ciudad que demanda
formas de movilidad de personas y mercancías muy exigentes con el medio
ambiente. El hecho de que se replantee la ciudad desde la necesidad de poder
satisfacer las necesidades básicas en un entorno cercano hace más sostenibles
los procesos, más saludables los desplazamientos y favorece la presencia de
habitantes en el espacio público local lo que deriva en una mayor percepción de
seguridad (al conseguir un espacio más vigilado por los propios ciudadanos en sus
dinámicas de uso) y de nuevo produce un efecto último importante de mejora de la
calidad de vida de sus habitantes. EFEverde

Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.