Fotografía: Doñana, recurso de archivo EFE/ Julián Pérez
11 de octubre de 2025 (Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN) — La reciente edición de la Perspectiva del Patrimonio Mundial 4 de la UICN revela que el cambio climático ya constituye la amenaza más extendida entre los sitios naturales del Patrimonio Mundial, afectando al 43 %. Le siguen las especies exóticas invasoras (30 %) y los patógenos emergentes, que ahora representan un riesgo alto o muy alto en 9 % de los sitios, frente al 2 % en 2020.
Este panorama pone en evidencia los desafíos crecientes para conservar los lugares más emblemáticos del planeta y exige una gestión eficaz, financiamiento sostenible y reconocimiento al liderazgo local e indígena.
Amenazas convergentes y su escalada
Cambio climático: la gran amenaza emergente
El informe, basado en cuatro evaluaciones de Patrimonio Mundial desde 2014, indica que el cambio climático se clasifica como “altamente amenazante” en 117 de los 271 sitios evaluados. Durante el quinquenio 2020-2025, esta proporción ha crecido de un 33 % a un 43 %, superando otras presiones tradicionales.
Este fenómeno impacta ecosistemas de forma transversal: el derretimiento de glaciares, el estrés hídrico, incendios forestales más frecuentes, cambios en los patrones pluviométricos y el blanqueamiento de corales se cuentan entre sus efectos más visibles. iucn.org+2Centro del Patrimonio Mundial+2
Especies exóticas invasoras (EEI): heridas silenciosas
Las EEI continúan como la segunda amenaza más frecuente. Su presencia está asociada con pérdidas en biodiversidad y alteraciones en los equilibrios ecológicos locales. En estudios recientes, se subraya que las invasiones biológicas están empeorando globalmente y muchas de ellas carecen de monitoreo sistemático en los sitios de Patrimonio. ResearchGate+2SpringerLink+2
Además, el cambio climático puede facilitar su expansión al modificar condiciones ambientales, reducir las barreras naturales y favorecer rutas de dispersión.
Patógenos emergentes: una amenaza creciente
El informe destaca un incremento pronunciado del riesgo de enfermedades en fauna y flora: del 2 % de los sitios en 2020 se ha pasado al 9 % en 2025 con niveles de amenaza alta o muy alta.
Se señalan ejemplos concretos en diferentes ecosistemas:
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El virus del Ébola en primates (Parque Nacional de Virunga, República Democrática del Congo)
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El síndrome de la nariz blanca en murciélagos (Mammoth Cave, EE.UU.)
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La quitridiomicosis en anfibios (Tasmanian Wilderness, Australia)
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La gripe aviar en aves silvestres (Península Valdés, Argentina)
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La muerte de las copas en manglares (Sundarbans, Bangladesh)
Estas enfermedades pueden propagarse rápidamente, en muchos casos vinculadas a factores de estrés ya existentes como el cambio climático, y agravar el deterioro del hábitat.
Estado de conservación: luces y sombras
Disminución de perspectivas positivas
Entre 2020 y 2025, la proporción de sitios con perspectiva positiva de conservación cayó del 62 % al 57 %. Esto revela una tendencia preocupante: menos lugares proyectan mejorar o mantenerse en buen estado frente a las amenazas crecientes.
Gestión efectiva: condición necesaria, pero insuficiente
Solo el 50 % de los sitios evaluados cuentan con una protección y gestión consideradas efectivas. Además, uno de cada siete sitios (15 %) enfrenta un alto riesgo por falta de financiamiento sostenible, lo que limita su resiliencia frente a impactos acumulativos.
Casos de éxito: ejemplos de esperanza
Aunque mayoría enfrenta dificultades, trece sitios han visto mejoras en su perspectiva desde 2020 hasta 2025, demostrando que la inversión focalizada y la gestión local pueden revertir tendencias negativas.
Entre esos casos figuran seis ubicados en África Occidental y Central: la Reserva de Fauna de Dja (Camerún), los Parques Nacionales de Salonga y Garamba (RDC) y el Parque Nacional Niokolo-Koba (Senegal). En estos espacios, acciones contra la caza furtiva, alianzas locales y la recuperación poblacional de especies clave han logrado pasar de un estado “crítico” a uno de “preocupación significativa”.
Recomendaciones y rumbo a seguir
La Perspectiva del Patrimonio Mundial 4 propone una hoja de ruta que pivota sobre tres ejes interrelacionados:
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Incrementar la financiación sostenible
Es esencial movilizar recursos públicos, privados y multilaterales para garantizar la continuidad de los planes de gestión y adaptación. -
Fortalecer la gestión con enfoque local e indígena
Los conocimientos tradicionales y la participación comunitaria fortalecen la resiliencia. La UICN destaca que la gestión indígena ha mejorado resultados de biodiversidad en lugares como Uluṟu-Kata Tjuṯa (Australia) y territorios marinos del Pacífico. -
Fomentar colaboración internacional e innovación
La nueva estrategia UICN para 2026–2029 propone cerrar brechas en gobernanza, estimular alianzas de conservación innovadoras y articular esfuerzos bajo la Convención del Patrimonio Mundial.
Tal Badman, director del área Patrimonio Mundial en la UICN, señaló: «El panorama que vemos después de una década exige un enfoque renovado para cambiar el rumbo del Patrimonio Mundial y escalar los logros alcanzados».
La Dra. Grethel Aguilar, directora general de la UICN, añadió: «Proteger el Patrimonio Mundial no es solo preservar sitios: es salvaguardar los cimientos de la vida, la cultura y la identidad del planeta». EFEverde






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