Madrid.- La Sociedad Ibérica para Conservación y Estudio de Mamíferos (SECEM) y la Sociedad Científica para el Estudio y Conservación de los Grandes Depredadores y sus Hábitats Naturales (DIRUS) consideran que el estado de conservación del lobo es desfavorable y alertan de que la revisión de la especie no puede basarse sólo en una estimación numérica de manadas.
Entre otros factores que deberían tenerse en cuenta en la evaluación, destacan la elevada endogamia y escasa variabilidad genética de las poblaciones españolas y portuguesas, que deben considerarse como una única y que se encuentran aisladas de las del resto de Europa, la degradación y fragmentación de su hábitat o la elevada mortalidad por causas no naturales (furtivismo, caza legal para control de poblaciones, atropellos, envenenamiento, etc).
Información pública
Ambas sociedades científicas han participado en el proceso de información pública que abrió el Gobierno (y cuyo plazo vence este miércoles) para que los interesados pudieran conocer y presentar alegaciones al informe sexenal sobre el estado del lobo elaborado por el Gobierno, que dice que la situación del lobo sigue siendo desfavorable, y a la versión defendida por Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, que indica lo contrario.
En 2025, el Gobierno elaboró el informe sexenal 2019-2024, que concluía que aunque la situación de la especie había mejorado, sigue siendo desfavorable en todas la regiones (atlántica, mediterránea y alpina), entre otras cuestiones, porque no se han alcanzado las 500 manadas que la ciencia indica que se necesitan para garantizar su futuro y pese a que se estima que hay 333, 36 más que las 297 que se calculó que había en el informe 2012-2014, que concluyó el estado desfavorable de la especie.
Las comunidades loberas expresaron su descuerdo y la Xunta confeccionó un informe paralelo en el que asegura que el estado de conservación de la especie es favorable en las regiones atlántica y mediterránea, basándose en el aumento de manadas en los respectivos territorios autonómicos.
El que el estado de conservación se considere favorable o desfavorable es fundamental de cara a abrir la mano en lo que respecta al control letal de poblaciones ante el incremento de ataques a ganado y que defienden desde las autonomías loberas.
SECEM: la evidencia científica disponible no justifica el cambio
Para la SECEM, la evidencia científica disponible no justifica una modificación positiva del estado de conservación del lobo en España y, por ello, solicita que en la interpretación final del informe sexenal se mantenga una valoración desfavorable del estado de conservación del lobo (Canis lupus) en España, según las alegaciones a las que ha tenido acceso EFE Verde.
La SECEM ha coordinado la evaluación del lobo para la elaboración de la primera Lista Roja de España con criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que concluyó que la situación del lobo es «vulnerable» porque, entre otras cuestiones, se estima que el número de individuos maduros es inferior a 1.000.
Ese cálculo que basa en la estructura social de la especie (una única pareja reproductora en la mayoría de grupos familiares) y en información disponible sobre tamaño de grupo, reproducción y dispersión.
La categoría de «vulnerable» refleja que la especie presenta un alto riesgo de extinción en estado silvestre, según la SECEM, que en sus alegaciones recuerda que el número reducido de individuos maduros incrementa la vulnerabilidad de la población frente a factores como procesos estocásticos, mortalidad no natural y pérdida de variabilidad genética, muy relevantes en la población ibérica, dado que se encuentra aislada de otras poblaciones europeas y estancada espacialmente.
En su opinión, sería incoherente interpretar como favorable el estado de conservación de una población que ha sido clasificada como «vulnerable» conforme a criterios científicos UICN; y que, además, presentó una situación desfavorable en el sexenio previo y no presenta evidencia de mejora demográfica o funcional en el último periodo (2019-2024).
Un número que no evidencia nada
Respecto al incremento del número de grupos entre el censo de 2012-2014 y el de 2021-2024, que las autonomías argumentan para calificar de favorable el estado de lobo, la SECEM subraya que no constituye evidencia de crecimiento poblacional ni de recuperación funcional y no justifica una modificación positiva del estado de conservación porque, seguramente, se deba a mejoras en los métodos de seguimiento más que a incrementos reales de individuos.
Además, la evaluación de la UICN identifica la persistencia de múltiples factores incompatibles con una interpretación de recuperación de la población: la reciente extinción de la subpoblación singular de Sierra Morena; una diversidad genética reducida, endogamia, aislamiento de otras poblaciones europeas; ausencia de expansión espacial sostenida durante las últimas décadas, o la persistencia de elevada mortalidad no natural, añade la sociedad científica.
DIRUS: la caza indiscriminada no se justifica
Por su parte, la DIRUS concluye que el lobo no puede considerarse en estado favorable de conservación en España por una mera lectura numérica de las estimaciones poblacionales oficiales disponibles de las diferentes autonomías en las que habita.
Para sus expertos, factores como la persistencia de una mortalidad no natural muy elevada, un bajo reclutamiento efectivo, la endogamia, la baja diversidad genética, la fragmentación funcional o la ausencia de recolonización natural efectiva de territorios históricos, impiden poder aprobar su caza ordinaria, cupos genéricos o controles letales indiscriminados y no individualizados.
La caza o control letal, aseveran, deben impedirse siempre que no se acredite previamente su necesidad, proporcionalidad, excepcionalidad y su compatibilidad con el mantenimiento o restablecimiento del estado de conservación favorable para la especie, afirman en sus alegaciones, a las que ha tenido acceso EFE Verde.
Por ello, reclaman que no se declare favorable el estado de conservación del lobo en España mientras no concurran simultáneamente población viable, área de distribución natural suficiente y debidamente conectada, hábitat funcional y perspectivas futuras también favorables; así como que el documento no pueda utilizarse como fundamento para caza ordinaria, cupos generales o controles letales no individualizados mientras el estado favorable no esté acreditado.
Factores acumulativos
También piden que la evaluación global mantenga, como mínimo, una calificación desfavorable-inadecuada, sin perjuicio de valorar allí donde los componentes de población, área de distribución natural, hábitat de la especie o perspectivas futuras lo justifiquen, así como que se haga constar expresamente que la conclusión desfavorable no depende exclusivamente del debate sobre las «500 manadas».
«La conclusión debe depender de factores independientes y acumulativos: mortalidad no natural, bajo reclutamiento, endogamia, baja diversidad genética, fragmentación, hábitat funcional insuficiente y perspectivas futuras negativas», insisten desde DIRUS.
Los expertos reclaman también que la evaluación poblacional se revise evitando extrapolaciones basadas en máximos post-reproductores y doble o incluso triple contabilización de manadas compartidas, así como que las perspectivas futuras integren mortalidad legal e ilegal, controles o extracciones autorizadas, enfermedades, déficit de prevención fiscalizada, eficacia real de medidas de coexistencia y acumulación territorial de presiones.
En cuanto al hábitat, piden que se evalúe de manera acumulativa, no superficial, y teniendo en cuenta la funcionalidad ecológica real, incorporando potenciales presas silvestres, áreas de refugio y de cría, corredores ecológicos seguros, incendios, infraestructuras, eólicos, líneas de evacuación, Espacios de la Red Natura 2000, atropellos y perturbación en los territorios.
Otras alegaciones
También han presentado alegaciones a favor de declarar el estado de conservación como desfavorable, organizaciones ecologistas y conservacionistas como Fondo para la Conservación del Lobo, ASCEL, Ecologistas en Acción, Grupo Lobo o WWF.
Una vez superado el trámite de información pública y con toda la información que se reciba, se convocará la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, que reúne a comunidades autónomas y Ejecutivo central, según el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán.
El objetivo es que quienes forman parte de la Conferencia «tengan todos los criterios sobre la mesa, especialmente los científicos, para tomar una decisión solvente», algo que parece razonable teniendo en cuenta que lo que se remita a la Comisión Europea tiene que servir para sustentar las bases de la gestión del lobo durante los próximos 6 años», subrayó.
Mediante enmiendas a la Ley de Desperdicio Alimentario, el lobo salió del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, en el que se introdujo en 2021 y que impedía su caza y control letal, y se estableció que el informe sexenal sea validado por las autonomías antes de ser remitido a Bruselas. EFE Verde
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Abre el proceso de información pública sobre el estado de conservación del lobo




