Estas iniciativas buscan reducir la polución de la capital actuando más allá de las restricciones al tráfico.
El Consistorio madrileño las da a conocer antes de que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, detalle este jueves su plan Madrid 360 ante las instituciones europeas en Bruselas.
Edificios verdes
El Consistorio madrileño quiere que los edificios de nueva construcción, sean viviendas, oficinas o todo tipo de inmuebles, cuenten a partir de otoño con puntos de recarga eléctricos y con espacios reservados para el autoconsumo.
Así, los edificios deberán tener un consumo de energía «casi nulo» mediante energías renovables generadas ‘in situ’ y exigiendo una calificación energética mínima de B, que será A en el caso de los edificios municipales.
Los inmuebles deberán tener espacio para instalar placas solares o, si no es posible, contar con fórmulas de generación distribuida o autoconsumo. Los aparcamientos nuevos y los que se reformen tendrán que incluir puntos de recarga eléctrico y se buscarán alternativas a la biomasa para generar agua caliente.
Vigilancia a los tubos de escape sospechosos
Otra de las medidas anunciadas este lunes es el control de los tubos de escape. Cuando la Policía Municipal o los agentes de movilidad vean vehículos «que expulsen emisiones excesivas en carretera» podrán detenerlos y hacer que pasen el control de humos en la ITV. Si incumplen «podrán ser sancionados e incluso se podrá inmovilizar o retirar el vehículo«.
El Consistorio inmovilizará a los vehículos que emitan humos de «especial intensidad» cuando esté activo el protocolo antipolución o se dificulte la visibilidad a otros conductores, o si los conductores se niegan a pasar los controles.
Sostenibilidad en eventos de más de 5.000 personas
Madrid busca que los eventos que se celebren al aire libre con más de 5.000 asistentes, como el Orgullo o el Mad Cool, sean sostenibles.
Los promotores deberán analizar en una memoria su impacto medioambiental y adoptar medidas preventivas, correctoras y compensatorias por los efectos en el ruido, emisión de gases y partículas contaminantes, olores, vertidos, gestión de residuos y limpieza, contaminación lumínica, zonas verdes, biodiversidad y ocupación de suelo y consumo de recursos naturales.
Ordenanza de calidad del aire y la sostenibilidad
Estos cambios y otros, como el veto a las calderas de carbón en 2022, formarán parte de la nueva Ordenanza de Calidad del Aire y Sostenibilidad que modificará la Ordenanza de General de Protección del Medio Ambiente Urbano, un texto de 1985 «desactualizado».
El Gobierno de José Luis Martínez-Almeida prevé que esta normativa, que requiere del visto bueno del pleno, entre en vigor tras el verano. El pasado viernes reunió ya a diversas asociaciones y agentes implicados para que hagan sus aportaciones. EFEverde




