Madrid, 25 oct (EFE).- Hablar de justicia climática significa «poner en el centro el problema de las desigualdades», afirma el profesor y presidente de la Sociedad Europea de Historia Ambiental, Marco Armiero, autor de «Wasteoceno, la era de los residuos», en el que denuncia cómo «los desechos eliminan comunidades enteras y su historia».
«El sistema capitalista produce comunidades basurero donde desechar a quienes consideramos sin valor», asegura en entrevista a EFE, Marco Armiero quien señala que «Wasteoceno, la era de los residuos» (Catarata) pretende demostrar las relaciones no solo con los residuos que se generan en las sociedades de la era del Antropoceno.
Mientras el Antropoceno propone el «nosotros» al momento de apoyar la narrativa de que «todos los humanos somos responsables de la actual crisis ecológica», Armiero ha argumentado que «no todos estamos en el mismo barco».
Al autor le gusta utilizar, tal y como señala en su libro, el ejemplo de viajar en un navío porque «a menudo se dice que todos estamos en el mismo barco, lo que significa que de alguna manera todos estamos expuestos a los mismos riesgos y tal vez también somos igualmente responsables».
Sin embargo, Armiero subraya que si vamos a usar esta metáfora, «sería mejor ser específicos y decir claramente que el barco en el que estamos viajando es el Titanic y no todos viajamos de la misma manera ni en las mismas condiciones».
En este sentido, el autor que es profesor de investigación en la Institución Catalana de Investigaciones y Estudios Avanzados ICREA y presidente de la Sociedad Europea de Historia Ambiental, revindica en esta obra la posibilidad de «revelarnos».
Esa revelación tiene que ser «contra estas relaciones de deshecho, porque el medio ambiente no es un territorio neutral donde todos somos iguales, alguien paga el precio para el bienestar de unos pocos», incide.
Las personas que «pagan el precio» son las que «están concebidas como residuos», dentro de la lógica del Wasteoceno, en donde «los países ricos declaran que existe una frontera entre quien es valioso y quien es desechable», asegura Armiero.

El autor también ha recalcado la importancia de entender que la cuestión ambiental afecta a todos esos a los que la sociedad trata de excluir.
«No vivir en barrios contaminados, tener acceso a alimentos saludables y asequibles, disfrutar del transporte público y eficiente y poder disfrutar de la belleza de la naturaleza no debería ser exclusivo de los ricos y son temas que también preocupan a quienes están excluidos del sistema actual», manifiesta.
El autor italiano insiste en que es común creer que la única realidad posible se basa en «las relaciones superficiales, la falta de comunidad, el individualismo exagerado pero no es más que lo que nos han hecho creer».
Relaciones de comunalidad frente a la opresión
En muchos lugares del mundo, las personas se organizan para sabotear esa narrativa «triste y opresiva» y construir comunidades rebeldes, recalca el autor, que también expresa que «ya hay muchos ejemplos de relaciones de comunalidad basadas en el cuidado».
Estas relaciones, suponen «una luz ante esa oscuridad» que en ocasiones dibuja el futuro y a menudo son relaciones que se desarrollan en medio de los innumerables «pequeños apocalipsis» que muchas personas en el mundo se ven obligadas a vivir.
Que «estas historias sean invisibilizadas no es azar», según el profesor, «son borradas y arrojadas al vertedero porque les interesa insistir en que en el Wasteoceno no debe existir un sentimiento de comunidad».
Borrar las memorias de resistencia, las historias de rebeldía y solidaridad, «es uno de los primeros pasos en la construcción de estos vertederos socioecológicos».
Es por esa razón que muchos activistas se han comprometido en «reconstuir memorias rebeldes, han creado archivos insurgentes con los que contrarrestar la narrativa dominante que los quería sin historia y sin identidad», concluye. EFEVerde.
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