
“Para conservar hay que conocer”, señala en una entrevista con Efe el técnico de SEO/Birdlife en Cantabria y experto en biodiversidad urbana Ignacio Fernández, que ha repasado algunas de las especies de aves más características de los entornos urbanos, unos animales que “deben integrarse en la gestión ambiental de las ciudades» para aprovechar los beneficios de convivir con estos vecinos alados.
Gorrión común
“La especie más emblemática del entorno urbano”, es a la vez un “termómetro de calidad del aire de las ciudades”, cuyo “notable retroceso indica que las ciudades cada vez son menos habitables para nosotros”, ha subrayado Fernández.
Su abundancia favorece el “contacto diario con la naturaleza”, con el beneficio para la salud que ello supone, además de “contribuir al control de plagas” durante la época de cría, cuando “ceba a sus pollos con orugas y larvas”.

Urraca

Mirlo
El mirlo es “un ave forestal que aprovecha la red de parques y jardines que simulan su entorno”, en los que encuentra el lugar perfecto para alimentarse, ya que “caza en las zonas que se siegan constantemente en los parques”, donde localiza “de forma muy clara y accesible su alimento: lombrices y gusanos”.
“Las aves forestales gozan de buena salud en España” ha asegurado, debido al “abandono de los terrenos agrarios, y al aumento de la masa forestal”.

Petirrojo
“Otra especie forestal cuya abundancia depende de la infraestructura verde de las ciudades”, cuyos parques y jardines “no solo acogen una población residente”, si no que “en el caso de Madrid la población es invernante” ha recordado Fernández.
El centro de la Península, recibe en sus entornos urbanos a los petirrojos del norte de Europa, “unas aves curiosas, que se suelen acercar a las personas”.

Carbonero
Tanto el carbonero común como el garrapinos, son «especies trogloditas”, es decir, “que necesitan oquedades cavernosas en arboles viejos o deteriorados”, que en las ciudades “se suelen retirar por criterios de seguridad”, lo que “podría limitar su supervivencia” ha explicado.
Fernández ha recordado “el importante papel que ofrecen en la gestión de las plagas”, dado que estas aves insectívoras pueden llegar a alimentar en una temporada “hasta 30 pollos”, una prole que requiere para su manutención de “un montón de orugas”.
Paloma bravía

Los problemas generados por las palomas en las ciudades “vienen derivados de sus concentraciones”, que provocan “la acumulación de excrementos y materiales de nidificación en conjuntos arquitectónicos monumentales”, y “la transmisión de enfermedades a otras especies” ha señalado.

Halcón peregrino
Vencejo
Los vencejos, “veloces e incansables viajeros que traen la primavera a la ciudad, solo nos visitan entre mayo y agosto” y pasan su vida en el aire: “copulan, se alimentan y duermen volando, solo se posan para incubar”.

Esta especie, que anidaba tradicionalmente en los aleros, se encuentra en declive porque “las edificaciones modernas les son inexpugnables”, ha recordado Fernández, que destaca además su eficiente papel como “antimosquitos natural” durante el verano.






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