Según recogen los hechos probados, la amputación del rabo a este perro, un mestizo de nombre Pupy nacido en octubre de 2013, le produjo una herida en la que «sobresalían los tendones, la musculatura e incluso se le veía el hueso y la piel estaba empezando a necrotizarse».
Amputar el rabo
Al día siguiente de cortarle el rabo, el dueño de este perro acudió a una clínica veterinaria de Galdácano sin el animal y después de que su responsable le instase a llevarlo, el profesional practicó al perro unas curas en el momento y le intervino quirúrgicamente una jornada después.
La sentencia confirma también que, antes de amputarle la cola, este hombre, que padece retraso mental leve, «había pisado y golpeado» al perro en la calle.
El Juzgado absuelve de un delito continuado de maltrato animal a la mujer que convivía con el dueño del perro, que había sido también denunciada por Aprova.
Maltrato animal
En una nota, esta agrupación ha deseado hoy que esta condena «cree jurisprudencia y contribuya a que actos tan violentos hacia los animales cesen para siempre y que estos delincuentes paguen sus penas dentro de prisión».
Este grupo ha lamentado «las palizas que este pobre cachorro recibía en plena calle y los gemidos de dolor que se oyeron cuando le cortaron cruelmente el rabo sin la herramienta adecuada y sin anestesia, así como la tristeza y pena que presentaba el animal».
Estos hechos alertaron a los vecinos de Galdácano, que comunicaron lo sucedido a Aprova, agrupación que considera que, de no haber intervenido el Juzgado, los malos tratos infligidos a este perro habrían acabado con su vida. Efeverde




