Según Codeff, más de 500.000 hectáreas, desde la región de Coquimbo a la de la Araucanía, se han quemado en los últimos meses, y de ellas 93.000 corresponden a praderas y matorrales, 88.000 a bosque nativo, 46.000 a terrenos agrícolas y 283.000 a terrenos silvícolas.
Los territorios quemados corresponden principalmente a ecosistemas mediterráneos, zonas ecotonales, con gran biodiversidad y muchas especies endémicas.

Captación de fondos
Codeff ha lanzado, con el apoyo de BirdLife International, una campaña de recaudación de fondos para monitorear las IBA (Áreas Importantes para las Aves) y estudiar el nivel de afección de las poblaciones de aves, tanto residentes como migratorias, por los incendios.
La ONG ha colaborado en el rastreo, rescate, cuidado y recuperación de la fauna silvestre afectada por el fuego, junto a equipos de veterinarios y más de un centenar de voluntarios.
Además, ha realizado una campaña de recogida de medicamentos y material médico para el tratamiento de animales quemados, así como de equipos básicos de seguridad para los voluntarios, como cascos, mascarillas con filtro, guantes de cuero o calzado.
Monitoreo de IBA
Una de las principales preocupaciones son las IBA afectadas directa o indirectamente por los incendios forestales, donde urge dimensionar el daño y afectación a la fauna silvestre que habita en ellas y realizar un plan de monitoreo en terreno y un análisis remoto de las mismas, explica Codeff.
Así, una vez se conozca la situación real, se elaborarán planes de restauración a corto, medio y largo plazo, para lo que son necesarios los fondos recaudados a través de la campaña.
También teme Codeff los efectos futuros del fuego en las zonas húmedas, ya que algunos de los cerros que las rodean están totalmente calcinados y con una capa de ceniza de entre 15 y 45 centímetros de espesor, que podría ser arrastrada por las lluvias hasta desembocar en las láminas de agua.






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