KAR01 BASORA (IRAK) 04/10/2010.- Fotografía de archivo tomada el 8 de marzo de 2009 que muestra una refinería cerca de Umm Quasar en Basora, Irak. El ministro de Petróleo iraquí, Husein al Shaharestani, anunció hoy que las reservas de petróleo del país superan los 143.000 millones de barriles, lo que supone un aumento de 28.000 millones frente a las estimaciones anteriores. "Las reservas de petróleo iraquí probadas alcanzan los 143.100 millones de barriles de petróleo, que se pueden extraer con las técnicas disponibles en la actualidad", dijo Al Shaherestani en una rueda de prensa. Asimismo, indicó que "con el estudio de nuevos campos y el avance de la tecnología es posible que aumenten estas reservas" de petróleo, que apenas suponen un 30 por ciento de los 505.000 millones de barriles de petróleo que, según el ministro, esconde el subsuelo de Irak. EFE/ALAA AL-SHEMAREE

La guerra en Irán nos lleva a hablar de energías fósiles sin siquiera mencionar el clima. Por Monica Frassoni y Bertrand Piccard

La situación actual le cuesta a Europa 500 millones de euros al día en sobrecostes de importaciones de combustibles fósiles. Y ante esta crisis energética, al igual que ante las anteriores, nuestro primer instinto sigue siendo aumentar la oferta: buscar más gas, más petróleo … en otros lugares.

Ese es precisamente el error.

El verdadero tema es reducir una demanda innecesariamente elevada, alimentada por una economía que sigue basándose en gran medida en el despilfarro. Europa necesita energía, por supuesto, pero llenar una bañera que gotea nunca ha sido una estrategia inteligente.

Cada año, cientos de miles de millones de euros salen del continente para comprar petróleo, gas y combustibles fósiles que acaban en humo y contaminación. No hacen más que compensar pérdidas evitables en nuestro territorio.

Todo ese dinero no revierte ni en nuestras fábricas, ni en nuestra innovación, ni en el poder adquisitivo de los hogares. Mientras que esas mismas sumas invertidas en soluciones eficientes y en la producción local de energías renovables generarían infraestructuras capaces de ahorrar energía y producir electricidad más barata durante décadas.

Frontera energética de Europa

La verdadera frontera energética de Europa no está en estrechos lejanos ni al final de los gasoductos. Está en nuestros edificios mal aislados, nuestros motores térmicos obsoletos, nuestras redes rígidas, nuestros picos de consumo mal gestionados, el calor perdido de nuestras fábricas. También está en las facturas demasiado elevadas que millones de hogares apenas pueden pagar.

Por lo tanto, hay que invertir la lógica: perseguir menos la oferta y controlar más la demanda. Pero lo que está en juego va más allá de la energía.

Lo que necesitamos aquí es, en realidad, un principio mucho más amplio: hacer más con menos.

Eficiencia energética

La eficiencia energética es el primer pilar. Prefigura un nuevo modelo económico, basado en la optimización de los recursos y la creación de valor, más que en la acumulación de volúmenes. Tanto para el clima como para la soberanía, tanto para la competitividad como para la calidad de vida, el verdadero reto ya no es producir cada vez más. Sino producir mejor. ¡Una forma de hacer que ecologistas e industriales, partidos de izquierda y de derecha, tiren de la misma cuerda!

La eficiencia puede —y debe— convertirse en la base de un nuevo paradigma: una economía cualitativa en la que se compran productos un poco más caros que duran más tiempo —y donde, al final, se compran menos. Una economía donde el rendimiento se mide por el valor creado, no por las cantidades producidas. Donde el margen de beneficio cuenta más que la facturación. Donde se produce mejor en lugar de producir cada vez más.

Cabe una precisión: la eficiencia no es austeridad punitiva. No consiste en privarnos de nada, aunque cuestionar nuestros hábitos sea tan deseable como beneficioso. La eficiencia consiste, ante todo, en eliminar el despilfarro sin esperar a que cada uno cambie su modo de vida. Es producir mejor con menos, aprovechando al máximo la digitalización y la electrificación.

Se trata de bombas de calor de alto rendimiento, motores eléctricos, software de optimización, almacenamiento de energía, recuperación de calor, edificios inteligentes, materiales de alto rendimiento y redes controladas en tiempo real. En definitiva, inteligencia aplicada a la energía.

Europa, líder mundial en tecnologías de eficiencia energética

Europa no carece de recursos: ya es líder mundial en tecnologías de eficiencia energética, un sector que genera 150 000 millones de euros de facturación anual y sustenta 1,2 millones de empleos locales en todo el continente. La situación actual debe ser un punto de inflexión para que surjan auténticos líderes europeos en este ámbito.

Mientras la calefacción, la movilidad y la industria sigan dependiendo de los combustibles fósiles, Europa seguirá siendo vulnerable. Por el contrario, la eficiencia, unida a la electrificación y al despliegue de las energías renovables, permitirá a Europa hacer circular electrones producidos en su propio territorio, en lugar de quemar moléculas procedentes del otro extremo del mundo: una palanca directa de soberanía.

Cada caldera ineficiente sustituida, cada edificio renovado, cada fábrica modernizada, cada vehículo electrificado es, por tanto, una microvictoria estratégica. Sumadas, estas microvictorias pueden convertirse en una fuerza continental.

Una crisis es paralizante cuando la sufrimos, pero se convierte en una aventura cuando decidimos utilizarla para evolucionar, comprender sus mecanismos y responder a ella con audacia.

¿Y si, en lugar de una amenaza, la situación actual fuera una oportunidad histórica para romper con nuestras dependencias, restaurar nuestra soberanía y reinventar nuestra competitividad, con el fin de dar un giro hacia un nuevo paradigma?

 

Monica Frassoni es presidenta de la Alianza Europea para el Ahorro de Energía y exparlamentaria de la Unión Europea.

Bertrand Piccard es presidente de la Fundación Solar Impulse y asesor especial del comisario de la UE para Vivienda y Energía, Dan Jørgensen.

 


 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFE Verde.

 

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Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».