París.- Los países de la OCDE, que figuran entre los más avanzados del planeta, emitieron en 2024 un 4 % por encima del ritmo necesario para cumplir sus metas de reducción para 2030, en un momento en el que las emisiones globales marcaron un nuevo récord histórico, impulsadas por la demanda de economías como China e India.
Así lo ha constatado el informe anual de la OCDE ‘The Climate Action Monitor’ 2026, que, a cuatro días del inicio de la COP31 de Antalya (Turquía), ofrece un diagnóstico sobre las trayectorias de emisiones globales, la evolución de las políticas públicas de mitigación y el recrudecimiento de las amenazas climáticas.
Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcanzaron unas 51 Gigatoneladas (Gt) en 2024, lo que representa un aumento del 1 % frente a 2023 y un 7 % respecto a 2015, advierten los autores del documento.
Mientras que los países miembros de la OCDE -38 naciones, entre las que figuran la mayoría de la UE, Estados Unidos, Costa Rica, México, Colombia y Chile- tocaron su pico en 2007 y han reducido sus emisiones un 11 % desde 2015, las de los países socios (grandes economías emergentes como China e India) aumentaron un 12 % desde 2015 impulsadas por su crecimiento industrial y su demanda energética.
«Debido a esta dinámica, las emisiones globales siguen creciendo a pesar de la prolongada reducción ocurrida en varios países», recoge el informe.
Los miembros de la OCDE se alejan, según sus políticas actuales, de la senda necesaria para reducir sus emisiones desde las 12,8 Gt registradas en 2024 hasta las 10,2 Gt en 2030 fijadas en sus compromisos bajo el Acuerdo de París. La desviación estimada por la organización es de un 4 % por encima de la trayectoria requerida para alcanzar esas metas.
Esta brecha es todavía más pronunciada entre los países socios de la institución, donde alcanza el 10 %. Entre ellos figuran los dos países más poblados del planeta, China e India, que concentran buena parte de las 23,1 Gt de emisiones generadas por este bloque de 13 economías socias analizadas por el estudio.
En el escenario actual, en el que el planeta tiende a no lograr ralentizar el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C, los desastres climáticos son cada vez más comunes. La OCDE realizó un cálculo de las pérdidas económicas anuales.
En promedio, esas pérdidas anuales por catástrofes naturales pasaron de 101.200 millones de dólares (1994–1998) a 249.100 millones de dólares (2021–2025), un incremento del 146 %. Las olas de calor entre 2000 y 2026 causaron cerca de 336.500 muertes (alrededor del 20 % de todos los fallecimientos atribuidos a catástrofes).
Las concentraciones de gases de efecto invernadero marcan un nuevo récord histórico
Calor extremo e incendios en España
Según el informe de la OCDE, fruto del calentamiento global, la temperatura superficial del aire en 2021–2025 superó en más de 1 °C la media del periodo 1981–2010.
En varias zonas de España, los días con temperaturas superiores a 35 °C han llegado a triplicarse y las noches tropicales (mínimas superiores a 20 °C) se han más que duplicado, reduciendo drásticamente las horas de descanso y recuperación térmica.
En este contexto, la humedad del suelo en terrenos cultivables se situó en España claramente en valores negativos respecto al periodo 1981–2010, al tiempo que el país está en el grupo de cabeza respecto al riesgo de incendios forestales en Europa (entre el 13 y el 28 de julio de 2026 ardieron aproximadamente 140.000 hectáreas en el país).
Lluvias torrenciales en América Latina y el Caribe
América Latina y el Caribe representan la región del planeta con la mayor exposición del suelo a episodios prolongados de lluvias extremas (de una semana o más de duración), lo que dispara el riesgo de inundaciones fluviales y costeras.
La región sufrió un incremento acelerado de días con temperaturas por encima de la media en las últimas dos décadas, con una capacidad adaptativa y de infraestructuras mucho más limitada que en las economías avanzadas, sostuvo el informe. El documento citó a México y Colombia, donde ciertas regiones sufren especialmente el calor extremo.
Dos potencias mundiales agropecuarias, Brasil y Argentina, se podrían ver directamente afectadas por el calor y la sequía. En Brasil, la humedad del suelo agrícola cayó más del 6 % en 2016–2025, en comparación con el periodo de referencia 1981-2010.
«La combinación de agravamiento de la sequía agrícola, elevado estrés térmico y fuerte dependencia de las exportaciones de alimentos apunta a un riesgo creciente para la producción agrícola futura y los ingresos por exportaciones en Brasil y en economías con un nivel similar de exposición», expuso el informe. EFE
Riesgo para el crecimiento económico
El estudio también recoge que el incremento de la exposición de la población al calor extremo y a épocas de sequías prologadas implicará un riesgo cada vez mayor por el crecimiento de las economías.
En el caso de las altas temperaturas, la OCDE alerta sobre el hecho de que dañan los sistemas energéticos, hídricos, agrícolas y de transporte, provocando un deterioro de los ecosistemas y la actividad económica de los estados.
En lo que respecta al agua en los países miembros y socios de la OCDE, el informe señala los crecientes riesgos sobre la disponibilidad de agua en el sector de la agricultura, afectando directamente a los principales productores y exportadores de productos agrículas.
Los periodos de sequía también son causa del descenso en la producción de energía ya que el bajo caudal puede repercutir en la producción hidroeléctrica, así como en el transporte interior por vía fluvial, según la OCDE, que señala igualmente un aumento en los costes de transporte y la perturbación de los intercambios comerciales.
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