«El país lo que necesita es más educación ambiental», afirma el ministro panameño de Ambiente, Milciades Concepción, en una entrevista con Efeverde. El ministro califica este asunto como el mayor reto en la materia que enfrenta el país centroamericano, de poco más de 75.500 kilómetros cuadrados y 4,28 millones de habitantes.
Los otros dos desafíos relevantes de Panamá en materia ambiental son reducir la deforestación y consolidar un ordenamiento territorial ambiental en el cual el suelo se use de acuerdo con su vocación, asuntos ambos estrechamente vinculados con la educación.
«Un país educado ambientalmente va a proteger sus recursos naturales. Eso lo hemos visto en otros países con mayor nivel de cultura ambiental. Salgamos a la calle, con la basura aquí, en la esquina, nos damos cuenta que nos falta educación ambiental en todos los sentidos», manifiesta el ministro.
La pandemia de la covid-19, que desde marzo de 2020 mantiene a la gran mayoría de los estudiantes de Panamá recibiendo educación no presencial, trastocó los planes de Concepción de reestructurar, junto con el Ministerio de Educación, los planes de estudio «para hacer una verdadera educación ambiental que esté inmersa en todas las materias» académicas y a todos los niveles.
Un país amenazado por la deforestación
Con el apoyo de las comunidades, de la empresa privada y de otros entes estatales, el Ministerio de Ambiente libra una batalla contra «una cultura de deforestar para ampliar la frontera agropecuaria y también para el aprovechamiento forestal o vender madera», detalla Concepción.
«Con esta alianza estamos reduciendo la deforestación, hasta tal punto que cuando se sobrevuela la geografía de nuestro país todavía encontramos deforestación, pero mucho menos que en períodos anteriores», dice el ministro.
En la década de 1950 la cobertura boscosa de Panamá era del 90 %, pero para el 2012 se había reducido en cerca del 50 %, según un estudio oficial.
Ahora «el 65 % del territorio» de Panamá «es bosque», y el Ministerio busca seguir «ampliando» esa extensión «con planes de reforestación, de restauración forestal», expone Concepción.
Desde septiembre de 2019 rige una prohibición de otorgamiento de permisos para aprovechamiento forestal en Panamá, donde el delito ambiental más frecuente es la tala ilegal.
La respuesta a este delito «se está enfocando en dos formas: una con educación ambiental, que está dando resultado pero ese es un proceso a largo plazo», y la otra con acciones punitivas tanto administrativas como penales, cuenta el ministro.
En el Parlamento se discute un proyecto presentado por el Ministerio que aumenta las penas de los delitos ambientales existentes y define otros que no están contemplados en el Código Procesal Penal, agrega.
La riqueza verde hace que Panamá sea «uno de los tres países del mundo que es carbón negativo», otra razón por la que se quiere aumentar la cobertura boscosa, resalta Concepción.
Otro reto de Panamá es lograr que se usen los suelos de acuerdo con su vocación, algo que solo ocurre en algunos lugares del país, afirma.
«No podemos seguir utilizando el suelo para la actividad que se nos antoje. Los suelos tienen una vocación. Y el 75 % de los suelos del país, de Panamá, tiene una vocación forestal, es decir, no pueden ser utilizados» para otra cosa, avisa.
Controversia minera
Grupos ambientalistas han planteado una propuesta de ley para una moratoria indefinida a la minería en Panamá, al tiempo que el Ejecutivo impulsa un diálogo sobre la actividad y negocia un nuevo contrato para legalizar la actividad de una de las minas de cobre más grandes del continente.
«La minería es legal en Panamá desde 1963» y el Ministerio no está «ni a favor ni en contra de ningún proyecto, ni tiene capacidad para derogar una ley o un código minero. Nosotros aplicamos las normas ambientales» vigentes, relata Concepción.
El ministro reconoce que, en el caso de la mina Cobre Panamá, propiedad de la canadiense FQM «ha faltado supervisión diaria», una cuestión que el Gobierno pretende subsanar con el nuevo contrato.
Minera Panamá ha sido señalada por causar graves daños al medioambiente. Ahora mismo se investiga la contaminación de un río cercano a la mina. EFEVerde




