«Tindaya no solo tiene criterios geológicos, paisajísticos o faunísticos para incluirla en esa lista, sino que cuenta con una gran riqueza patrimonial debido a las manifestaciones arqueológicas conocidas como podomorfos», argumenta la diputada Natividad Arnaiz.
En un comunicado, esta parlamentaria de Podemos recuerda que la montaña de Tindaya ya ha sido catalogada como Monumento Natural y que sus grabados prehispánicos han sido declarados Bien de Interés Cultural, pero también opina que ambos niveles de protección pueden resultar «totalmente insuficientes«.
A su juicio, conseguir que la Unesco reconozca a la montaña sagrada de los antiguos mahos como Patrimonio de la Humanidad «no sólo aumentaría ese grado de protección, sino que también traería importantes ventajas para la isla de Fuerteventura».
La montaña de Tindaya lleva años envuelva en la polémica suscitada por la idea del fallecido escultor vasco Eduardo Chillida de vaciarla parcialmente y convertirla en una monumental obra de arte, un proyecto que cuenta con el apoyo del Gobierno de Canarias y el Cabildo de Fuerteventura, pero al que se oponen numerosos partidos políticos, colectivos sociales y organizaciones ecologistas. Efeverde




