Julia Rodríguez
Madrid.- La llegada del verano multiplica la presencia de personas en las playas del Mediterráneo, pero también los encuentros con fauna marina. Ante estas situaciones, desde la ONG valenciana Xaloc Mar advierten de que el principal problema sigue siendo el desconocimiento de los protocolos adecuados para actuar cuando aparece un animal en la costa.
«Existe mucho desconocimiento. Mucha gente intenta devolver a ese animal al mar, cuando lo que hay que hacer es alertar a las autoridades y activar los protocolos específicos mediante una llamada al 112», ha explicado la vicepresidenta de Xaloc Mar, Carla Eymar.
La organización, que lleva cerca de dos décadas trabajando en la conservación de ecosistemas marinos y costeros de la Comunitat Valenciana, desarrolla proyectos de protección de especies como cetáceos, tortugas marinas o el chorlitejo patinegro, además de iniciativas de limpieza de playas y retirada de plásticos y microplásticos.
Mantener la distancia y no intervenir
Según Eymar, uno de los errores más frecuentes cuando una persona encuentra un animal marino en la playa es intentar ayudarlo por cuenta propia.
«Es de vital importancia mantener la distancia y no interactuar ni molestar a estos animales salvajes, estén vivos o no», ha señalado.
La recomendación general es no tocar al animal, no interferir en sus movimientos y avisar inmediatamente al teléfono de emergencia 112 para que los especialistas puedan valorar la situación.
Esta misma pauta se aplica a cualquier otra especie que aparezca en la costa. Incluso en el caso de animales muertos, la ONG recomienda actuar con precaución porque se desconoce la causa del fallecimiento y podrían existir riesgos sanitarios.
Tortugas marinas: una especie especialmente sensible
Uno de los episodios que más preocupa a los conservacionistas durante los meses de verano es la llegada de tortugas marinas a las playas para anidar.
En estos casos, la vicepresidenta de Xaloc Mar ha insistido en que el protocolo es sencillo: llamar al 112, no tocar al animal, mantener una distancia prudencial y evitar cualquier fuente de iluminación.
«No hay que alumbrar a la tortuga con linternas ni utilizar el flash de las cámaras», ha explicado.
Las tortugas son especialmente sensibles a la luz artificial, que puede desorientarlas y provocar que abandonen el proceso de puesta de huevos.
«Necesitan oscuridad porque salen de noche como mecanismo de protección frente a los depredadores. Si se asustan, podrían volver al mar sin realizar la puesta», ha advertido.
La importancia de no pisar los rastros
Otra de las recomendaciones habituales es no alterar las marcas que dejan las tortugas en la arena.
Estos rastros, que recuerdan a las huellas de un tractor y conectan el mar con el punto de nidificación, resultan fundamentales para los equipos científicos encargados de localizar nidos.
«Las tortugas camuflan los huevos aplastando el montículo de arena bajo el que los entierran. SI no se ha visto dónde los ha depositado, el rastro es la principal pista para encontrarlos», ha explicado Eymar.
Más tortugas en las costas mediterráneas
La presencia creciente de tortugas nidificantes en las playas valencianas es, según Xaloc Mar, una de las evidencias de los cambios que está experimentando el Mediterráneo.
«En los últimos años hemos observado un aumento exponencial del número de hembras que anidan en nuestras costas, un síntoma directo del incremento de las temperaturas del mar Mediterráneo», ha afirmado Eymar.
Sin embargo, este fenómenos también plantea riesgos para la especie. El sexo de las crías depende de la temperatura de incubación de los huevos y, por encima de determinados umbrales térmicos, nacen más hembras que machos.
«El aumento drástico de las temperaturas podría provocar en el futuro un desequilibrio entre sexos y una escasez de machos que dificultaría la reproducción» ha advertido.
Convivir con la fauna marina
La ONG también recibe cada verano avisos relacionados con embarcaciones de recreo que, por desconocimiento, interfieren en el desplazamiento de cetáceos como defines y ballenas o de las propias tortugas marinas.
Aún así, Eymar ha considerado que la sensibilización social ha avanzado en los últimos años.
«La mayoría de la gente ya sabe que en nuestras costas hay tortugas, delfines, ballenas e incluso tiburones. Y conocer es la primera fase de la conservación», ha señalado.
Para quienes disfruten este verano de las playas mediterráneas, la vicepresidenta de Xaloc Mar ha recordado que el respeto debe guiar cualquier actuación ante la fauna silvestre.
«Los seres humanos somos meros visitantes en la casa de las especies marinas y debemos comportarnos como tal».
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