Hace diez años y en medio de una inusual nevada, 40 activistas de ambas organizaciones consiguieron bloquear las obras del proyecto, que pretendía construir uno de los mayores puertos de la costa mediterránea, además de 2.000 viviendas hoteles, campo de golf y zona comercial, parte de ello en terrenos ganados al mar.
Tras un proceso judicial que declaró ilegal la construcción, el lugar -un arenal de 800 metros de longitud situado frente al espacio protegido de la isla Grosa- está abandonado y el acceso a la playa cerrado por una vallado metálica.
Anse y Greenpeace piden ahora a todas las administraciones y a las formaciones políticas que se presentan a las próximas elecciones que trabajen y se comprometan para el archivo definitivo del proyecto de puerto deportivo.
Y al tiempo que apuesten por la restauración ambiental de la zona y a su transformación en un gran parque dunar para uso público controlado. EFEverde




