Los restos, según la organización ecologista, fueron retirados ayer por personal de la administración asturiana sin que haya dado a conocer qué procedimiento o análisis van a realizar para tratar de identificar las causas que provocaron la muerte del oso.
Según el presidente del FAPAS, Roberto Hartasánchez, «no es la primera vez que los restos de osos aparecidos muertos en Asturias terminan bajo procedimientos irregulares».
En este sentido, ha recordado el procedimiento abierto por el Juzgado de Cervera de Pisuerga, en Palencia, tras la muerte de un oso en los montes de León y que en muchos casos no hay autorizaciones judiciales ni actas de custodia para la realización de las necropsias de los osos muertos en la cordillera cantábrica.
Determinar las causas
El FAPAS, según Hartasánchez, «ha solicitado reiteradamente a la administración regional que cumpla escrupulosamente con la Ley en la realización de las necropsias a especies como el oso pardo, estrictamente protegidas y en peligro de extinción, permitiendo que equipos de solvencia técnica y científica, analicen los restos y determinen la causa de la muerte».
De esta forma, el presidente del Fapas considera que se evitarían situaciones como la del anterior oso aparecido muerto en Quirós, donde, en su opinión, «se determinó que la posible causa había sido la muerte por ataque de otro oso, situación ésta que se sitúa en la burla ante la Ley».




