Estos peces son descendientes de una población en peligro, rescatada en el mismo lugar en agosto de 2007 y que han sido criados en cautividad.
La pérdida de hábitat y de calidad del agua ha llevado a que sólo se conserven siete núcleos poblaciones de espinoso en Girona y uno en Tarragona, con lo que se trata de una de las especies más amenazadas de Cataluña.
Este pez mide entre cinco y ocho centímetros y, entre sus particularidades, destaca que los machos construyen un nido en el fondo de los ríos durante el periodo de reproducción y atraen a la hembra con danzas nupciales, a la vez que más tarde fecundan los huevos y se encargan de los alevines. EFE




