Excursionistas nocturnos. EFE/SiempreEnMedio
BIODIVERSIDAD NOCTURNA

Sentir, oír y oler la naturaleza «a ciegas»

«Es una experiencia que al principio desorienta pero que, en cuanto la vista se hace al camino, permite al senderista dejar de ir pendiente de lo que ve y empezar a sentir la naturaleza en medio de la oscuridad», ha resumido a EFEverde uno de los educadores de la asociación, Luis Clemente Ortiz.

El tacto, el olfato y el oído hacen de estos originales paseos una experiencia «que muy pocos han vivido y que deja a los visitantes perplejos y encantados», asegura Ortiz sobre estas rutas de unas tres horas de duración, aptas para todos los públicos y especialmente para familias con niños, que surgieron como una «experiencia veraniega para huir del calor».

«Probamos primero con paseos al atardecer y resultaron muy bien, pero nos faltaba algo, un aprendizaje distinto, en el que los sentidos que habitualmente utilizamos no nos sirvieran de mucho», explica el educador, que actualmente prepara una excursión «única» de este tipo con motivo de la Semana de la Ciencia.

El sábado 15 de Noviembre, cuando empiece a caer el sol, un grupo de senderistas noctámbulos podrá recorrer la zona del Largo de los Cortados de Casa Eulogio y otros lugares del Soto de las Juntas, en el Parque Regional del Sureste en Rivas Vaciamadrid (Madrid): «una de las fincas más singulares de nuestra comunidad autónoma», ubicada entre los ríos Jarama y Manzanares.

Se trata de un lugar «idóneo para la escucha» ya que estas paredes rocosas cobijan multitud de aves hibernantes y nocturnas, desde el búho real hasta el halcón peregrino o la lechuza común.

Sin embargo, el educador advierte de que, «como en cualquier excursión que preparamos, sabemos qué es lo que hay habitualmente pero no lo que vamos a encontrar…, podemos sorprendernos».

Siseos y zumbidos bajo las estrellas

El aire fresco de la noche se mezclará con el olor de los yesos que forman las grietas de los acantilados y el aroma de los pinos, las higueras, las malvas o las rosas silvestres, así como con el zumbido de los escarabajos avispa y el siseo de las culebras de escalera, parte de la flora y fauna que puebla las lagunas y humedales de este espacio protegido.

Aunque los visitantes puedan cruzarse con este tipo de animales u otros más grandes –«si vas en silencio puedes llegar a ver sapos, zorros e incluso jabalíes»– se trata de una actividad que no implica ningún peligro siempre que se sigan las indicaciones de los monitores, ya que se utilizan caminos anchos y de tránsito fácil.

Durante la Semana de la Ciencia los recorridos nocturnos, incorporarán la observación de constelaciones en el cielo otoñal en la finca del Soto de las Juntas.

Es un «lugar muy apropiado para esta experiencia, pues está relativamente alejado de la ciudad y rodeado de vegetación que sirve de pantalla a cualquier luz que pueda molestar».

Una culebra devora a su presa frente a los excursionistas. EFE/SiempreEnMedio
Una culebra devora a su presa frente a los excursionistas. EFE/SiempreEnMedio

Para poder disfrutar mejor de las estrellas los participantes dispondrán de documentación sobre cómo reconocer los dibujos cósmicos y por qué los griegos y romanos dieron a cada cual su nombre concreto.

En esta época del año los trasnochadores podrán observar las grandes constelaciones del Auriga, Géminis y Tauro, el Cinturón de Orión y el Can Menor, entre otras, así como la figura astronómica del Triángulo Invernal, que contiene tres de las estrellas más brillantes vistas desde la Tierra: Sirio, Betelgeuse y Procyon.

Se trata en definitiva de «ver» la naturaleza de un modo inusual, armados con linternas y ropa cómoda…, «teniendo cuidado con los charcos, no se necesita nada más». EFE/Beatriz Pérez

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Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.