Según el Centro Conjunto de Alerta de Tifones, con base en Hawai (Estados Unidos), informó de que el huracán entró en el área de responsabilidad de Filipinas esta mañana y se ha fortalecido hasta convertirse en un supertifón con vientos sostenidos de 240 kilómetros por hora y ráfagas de 296 kilómetros por hora.
La amenaza afecta principalmente a la región oriental y central del archipiélago filipino, así como a la franja norte de la sureña isla de Mindanao y a la franja sur de la norteña isla de Luzón, la zona que hace poco más de un año asoló otro supertifón, el Haiyan.
Los peligros a tener en cuenta son las inundaciones y riadas causadas por las copiosas precipitaciones que acompañan a Ruby, que en Filipinas se ha llamado Hagupit, deslizamientos y avalanchas de tierra y árboles, postes, tejados y cualquier otro material arrastrado por los vientos huracanados.
Las Fuerzas Armadas y el servicio de guardacostas filipinos han sido puestos en alerta, al igual que las agencias gubernamentales implicadas en la repuesta a las catástrofes naturales y equipos de urgencia de la Cruz Roja.
Un experto de la Agencia Meteorológica de Filipinas (PAGASA) señaló que en estos momentos existe un 75 % de probabilidades de que toque tierra Hagupit, el nombre que le han dado los filipinos al supertifón; y un 25 %, de que cambie de rumbo, según el diario local Iquirer.
Entre 15 y 20 tifones visitan todos los años Filipinas durante la temporada lluviosa, que empieza por lo general en junio y concluye en noviembre.
El año pasado, Haiyan, uno de los más potentes de la historia, causó 6.300 muertos, más de 1.000 desaparecidos y 14 millones de damnificados. EFEVERDE




