Málaga.- La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha animado a trabajar en la protección de la biodiversidad en el Mediterráneo con un enfoque conjunto, ante la dificultad de hacerlo solo de forma local, «sin prestar atención al vecino».
Ribera ha participado en el diálogo «Proteger al Mediterráneo desde Málaga» junto a la directora general del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Grethel Aguilar.
«Todos somos conscientes de que es muy difícil trabajar en la protección de la biodiversidad con un enfoque local», ha manifestado la ministra, que se ha referido a las «enormes diferencias» que existen en el Mediterráneo en expectativas de prosperidad o capacidad para desarrollar los programas medioambientales.
Preguntada cómo puede impulsarse la transición ecológica en el Mediterráneo sin dejar a nadie atrás, Ribera ha dicho que hay «500 y pico millones de razones, todas las personas que viven en los países ribereños», cuyo progreso está «directamente vinculado a aquello que le ofrecen sus ecosistemas, incluido el marino.
Ribera ha incidido en que «lo más eficaz es trabajar de antemano» para evitar que se produzca una situación de deterioro, un proceso en el que se pueden generar nuevas oportunidades para las comunidades locales.
A este respecto, ha hecho hincapié en la relevancia de las políticas ambientales, pues hay en ellas un «sesgo» que permite facilitar la prosperidad social o que agrava las dificultades.
En cuanto a la importancia de la cooperación entre los distintos países, la ministra ha opinado que el Mediterráneo es un espacio muy «interdependiente», por lo que «es capital trabajar a nivel regional».
A su juicio, «es muy difícil imaginar una solución exitosa para uno sin prestar atención a lo que le pasa al vecino», pues es algo que tiene una incidencia directa en cuestiones como los ríos compartidos o los movimientos de población, entre otros ejemplos.
La vicepresidenta ha elogiado a la UICN, como entidad pionera en la construcción de las «alianzas» entre países y proporcionar una visión de conjunto, y ha añadido que la apuesta por España como sede del centro implica también un «ejercicio de responsabilidad».
El Mediterráneo, ha subrayado, es un área «extraordinariamente rica», pero también «extraordinariamente amenazada», un «hotspot (punto caliente o crítico) de biodiversidad y de amenazas del cambio climático».
Conservación de los recursos naturales
En este espacio, el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, que abarca 28 países de tres continentes, despliega sus programas para promover la conservación de los recursos naturales y garantizar a su vez el bienestar de las personas y el progreso económico.
Su directora, Grethel Aguilar, ha coincidido en la importancia de «trabajar regionalmente» en este espacio: «si no lo ven como un solo ecosistema, es muy difícil que por pedacitos se pueda conservar» (el Mediterráneo).
La Lista Verde de áreas protegidas premia a los que están haciendo un manejo efectivo de los recursos naturales, un sello del que disponen o aspiran a lograrlo 29 lugares en el Mediterráneo, de algo más de 70 en todo el mundo, lo que pone de manifiesto que «hay voluntad», ha señalado.
En cuanto a la transferencia de conocimiento tanto fuera como dentro del ámbito universitario, Aguilar ha admitido que «a veces cuesta» que llegue a las personas «de una forma que lo puedan entender», por lo que ha sostenido que es necesario «hacer un esfuerzo para que todas las acciones puedan tener una versión ciudadana».
En el foro también se ha abordado la participación de la mujer, un ámbito en el que aún queda camino por recorrer, pues solo un 16 % de ministros de Medio Ambiente en el mundo son mujeres, un 21 % en el caso del Mediterráneo, según la UICN. EFEverde
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