Los 3 ejemplares liberados pesaban entre 4 y 7,5 kilogramos y, según ha explicado la consejera insular de Medio Ambiente, Natalia Évora, «son tortugas que en el momento de su eclosión nacieron más débiles, debido a las condiciones de temperatura, y que ahora ya cuentan con el peso y el tamaño suficientes para desenvolverse en el medio natural con mayores posibilidades de supervivencia».
Peligro de extinción
La tortuga boba está considerada en peligro de extinción y sus principales amenazas son la pesca y la contaminación marina, ya que es relativamente frecuente encontrar ejemplares enredados en mallas, plásticos o residuos, que les impide alimentarse con normalidad y que les pueden ocasionar la muerte.
Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura cuida actualmente 8 de estas tortugas, que durante los últimos meses han sido localizadas enfermas o accidentadas en distintos puntos de la geografía insular y que, una vez recuperadas, son progresivamente devueltas al mar. EFEverde




