Madrid.- Una de cada cuatro especies de anfibios presentes en España está amenazada: una situación «peor que la de hace 20 años», según explican a EFE expertos en este tipo de vertebrados que cumplen una función ecológica vital, a medio camino entre el medio acuático y el terrestre.
Existen cerca de 7.500 especies conocidas en todo el planeta y más del 40 % figura en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en la categoría de ‘en peligro de extinción’, un panorama delicado para unos animales que este martes conmemoran el día internacional para su conservación, impulsado precisamente por esta organización ecologista.
La Lista Patrón de la Asociación Herpetológica Española (AHE) -que actualiza la clasificación de especies conforme a la evidencia científica más reciente- certifica la existencia de 36 diferentes, de las que 9 están catalogadas por la UICN como ‘vulnerables’, ‘en peligro’ o ‘en peligro crítico’, mientras que otras 6 están consideradas ‘casi amenazadas’.
Entre las especies amenazadas se encuentran el sapo partero ibérico, la salamandra común, la rana patilarga, la salamandra norteafricana, la rana pirenaica, el sapo de espuelas, el tritón jaspeado o el tritón del Montseny: algunas de ellas también están incluidas en el último Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE) y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
Factores del declive
La situación actual es especialmente complicada porque los factores que impulsan su declive «no solo siguen actuando, sino que en algunos casos lo hacen con mayor intensidad», por lo que se puede considerar peor que hace dos decenios, ha reconocido el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Íñigo Martínez-Solano.
Entre las principales amenazas figuran la pérdida de hábitats -especialmente de los medios acuáticos de reproducción- y la expansión de enfermedades como los ranavirus o los hongos quitridios que, en el caso del tritón del Montseny, según Daniel Guinart, biólogo del Parque Natural y Reserva de la Biosfera del Montseny, «puede resultar letal».
A estos factores se suma el impacto del cambio climático, con el aumento de las temperaturas y las sequías prolongadas, dos elementos que alteran los ciclos reproductivos y reducen la duración de las charcas temporales necesarias para completar el desarrollo de los únicos vertebrados que sufren una metamorfosis en su sistema respiratorio, desde el branquial en su fase larvaria al pulmonar en la adulta.
Martínez-Solano apunta además que la situación de las poblaciones varía en función del territorio, con mayor vulnerabilidad en zonas del sureste peninsular y sistemas montañosos mediterráneos, donde la disponibilidad de agua es más limitada, frente a áreas del norte, donde algunas especies mantienen poblaciones más estables.
El tritón del Montseny
Un caso específico es el del tritón del Montseny, la única especie considerada en peligro crítico en España, debido a las altas temperaturas y las sequías sufridas en la zona en los últimos años.
Su distribución «es muy limitada, lo que hace que cualquier amenaza pueda afectar a toda la especie en muy poco tiempo», indica Martínez-Solano.
Este anfibio, que «habita 100 % dentro del agua, depende directamente del caudal de los torrentes de montaña donde se reproduce», añade Guinart, quien alerta de que la reducción de las precipitaciones y de las masas forestales ha llevado a una reducción del aporte hídrico y por tanto una menor disponibilidad de agua en las partes altas de estos torrentes.
Más allá de su hábitat, una de las principales características de los anfibios es su piel, que carece de escamas y es capaz de absorber agua directamente de su entorno natural, lo que les convierte en animales especialmente sensibles y unos buenos indicadores del buen o mal estado del ecosistema en el que viven. EFE Verde
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