Madrid.- Uno de los sectores más vulnerables al calor por las horas que pasan al sol, «por la intensidad del trabajo y las condiciones precarias», los trabajadores del campo sufren las altas temperaturas, pero también que no se cumpla una normativa que está ahí para protegerlos.
Así resume la situación de los trabajadores del sector agrario la investigadora de la Universidad de Hamburgo Larissa Nenning, quien ha analizado cómo estas personas sufren el calor extremo, qué recoge la ley y cómo responden los sindicatos en España y en Alemania.
Para ello, Nenning estuvo en abril en España para hablar con trabajadores y representantes de los sindicatos y su conclusión es clara: España cuenta con una de las leyes más avanzadas en Europa en este ámbito (el Real Decreto-ley 4/2023), pero no se cumple.
«La ley no se aplica en la mayoría de las empresas del campo de Almería que yo conozco y eso también es un problema de la inspección de trabajo, porque es responsabilidad de ellos responder a las denuncias, pero también hacer inspecciones para ver si las empresas cumplen con los convenios y las leyes», afirma la investigadora a EFE Verde.
Una opinión que comparte el investigador del European Trade Union Institute Marouane Laabbas, que explica que la implementación de la norma es complicada en la agricultura debido a que «es un sector en el que la irregularidad es bastante amplia y generalizada», por lo que el empleador «se aprovecha de la situación».
Nenning asegura que el principal problema es que los trabajadores del sector son «muy vulnerables», porque en la mayoría de los casos cuentan con contratos temporales e inmigrantes a los que les es más complicado imponer sus derechos.
«Yo creo que es una cuestión de clase, de cuánta influencia tienen las personas que trabajan sobre sus condiciones laborales, pero también es una cuestión de racismo, porque vemos que no hay el mismo respeto a la salud de las personas inmigrantes que a las personas no migrantes», asegura.
Sufrir el calor en el trabajo
Para Laabbas, las personas trabajadoras «ya están viviendo las consecuencias del cambio climático» y pone un claro ejemplo en el caso del campo: «Si nosotros un día de verano normal, cuando caminamos paseando por la playa, vamos buscando la sombra porque no podemos aguantar el calor, imagínense estas personas trabajadoras que no tienen sombra alguna con la que cubrirse y que tienen una carga física que incrementa la carga térmica en su cuerpo».
Nenning, por su parte, explica que los trabajadores «están sufriendo muchísimo por el calor en todos los lugares de trabajo» y tienen «muy poco acceso a las medidas necesarias para protegerse, como acceso al agua fresca, la ropa de protección o descansos».
Los efectos de las olas de calor en la agricultura amenazan a mil millones de personas
En este sentido, recuerda que, con la subida de las temperaturas, «cada año mueren más personas trabajadoras», no solo durante su jornada laboral, sino también cuando llegan a casa por complicaciones relacionadas con el trabajo y el calor.
«Creo que hay muchas más personas que se mueren por la exposición al calor en el trabajo de lo que sabemos ahora y eso va a crecer cada verano si no se toman medidas más fuertes para que se protejan a todas las personas», asegura.
Según los datos recogidos en un informe en el que participa Laabbas, se estima que 130 millones de trabajadores están expuestos al estrés térmico en el lugar de trabajo en Europa, lo que se traduce 230 muertes al año asociadas a dicha exposición. No obstante, el investigador asegura que esos números «no muestran la foto real» debido a la cantidad limitada de datos de los que se dispone.
Reducir jornadas y aumentar las inspecciones
Para que esto no ocurra, la investigadora de la Universidad de Hamburgo considera necesario que se reduzcan las jornadas, «especialmente durante los meses de verano, ya que las personas no pueden aguantar» las altas temperaturas.
Asimismo cree que debería haber más inspecciones de trabajo para detectar las empresas que no cumplen; más apoyo de los sindicatos y las organizaciones civiles, algo que considera «especialmente» necesario para proteger a los trabajadores inmigrantes, y acceso a buenas viviendas, ya que muchos viven en casas que «se calientan mucho», lo que hace que su exposición al calor sea constante.
A los sindicatos, además, les pide que hagan campañas de información en diferentes idiomas sobre los derechos de los trabajadores y que estén «más presentes en todas las partes del sector, especialmente apoyando a los trabajadores inmigrantes, que muchas veces no se sienten respetados por los sindicatos».
En esta línea, el informe en el que participa Laabbas pide una normativa europea en la que se recojan diez medidas mínimas, como modificar los horarios de trabajo o estrategias de hidratación, ya que, en su opinión, la prevención contra el estrés térmico debe ser una cuestión colectiva y una obligación del empresario, no una acción que recaiga en exclusiva en los trabajadores. EFE Verde
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