Imagen cedida por Greenpeace para denunciar la contaminación por el tráfico de jets privados en el Foro de Davos. Greenpeace. Foto de archivo
DEUDA CLIMÁTICA

Los ultrarricos acumulan una factura climática de un billón de dólares al año, según Greenpeace

Madrid.- El 0,01 % más rico de la población mundial genera una deuda climática anual cercana al billón de dólares debido al impacto de sus inversiones en actividades altamente contaminantes y a sus estilos de vida intensivos en carbono, según un informe que ha presentado Greenpeace este miércoles, en el que reclama una mayora fiscalidad sobre las grandes fortunas para financiar la acción climática.

El estudio, titulado La deuda climática de los ultrarricos: el coste de la riqueza extrema, estima que unas 800.000 personas con patrimonios superiores a los 38 millones de dólares son responsables de un daño climático valorado en 992.000 millones de dólares anuales (unos 860.000 millones de euros), una cifra equivalente a las necesidades actuales de financiación climática global o al salario acumulado durante toda una vida laboral de aproximadamente un millón de trabajadores en España.

La organización ecologista define la deuda climática como el coste económico asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero que exceden el límite individual compatible con el objetivo internacional de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales.

El principal hallazgo es que el impacto climático de las grandes fortunas no procede tanto de su consumo directo como de sus inversiones financieras y de la propiedad de activos en sectores altamente emisores.

Emisiones de carbono: El 0,1 % más rico del mundo emite un 32 % más, mientras que el 50 % más pobre un 3 % menos

En concreto, la deuda climática derivada de la propiedad de activos entre el 0,01 % más rico es 2,5 % veces superior a la asociada a su consumo personal, que incluye actividades de elevado impacto ambiental como el uso de jets privados, grandes yates o viviendas de lujo.

La responsable de clima y justicia fiscal de Greenpeace Internacional, Clara Thompson, ha señalado que el concepto de deuda climática permite visibilizar «el impacto de las emisiones asociadas a la riqueza extrema» y ha denunciado que las políticas climáticas han prestado históricamente más atención a las responsabilidades entre países que al papel de las personas con mayores recursos económicos.

«Ser propietario de una empresa altamente contaminante, recibir dividendos de una petrolera o desplazarse en jet privado sigue siendo prácticamente gratis desde el punto de vista fiscal en muchos países» ha afirmado Thompson.

Responsabilidad concentrada y fiscalidad climática

El estudio ha señalado que las emisiones vinculadas a la propiedad de activos están mucho más concentradas que las derivadas del consumo. En total, la deuda climática del 0,1 % más rico alcanzó los 27,2 billones de dólares entre 1990 y 2022 y podría superar los 81 billones entre 2023 y 2050 incluso en escenarios alineados con el objetivo de 1,5 ºC.

Greenpeace denuncia que la política climática actual sigue sin abordar de forma suficiente el impacto de la propiedad de grandes patrimonios, centrando la regulación en la producción y el consumo.

La organización propone impuestos a vuelos privados, lujo e industrias fósiles, que podrían cubrir hasta 42 % de la deuda climática anual del 0,01 % más rico, y defiende que estos gravámenes permitirían financiar transporte público, vivienda sostenible y protección ambiental.

El informe, revisado por expertos en justicia fiscal y clima, se presenta en la Conferencia del Clima de Bonn como antesala de la COP31. EFEVerde

jra/mnc