El presidente de la compañía, Guillermo Achá, confirmó el incidente a través de su cuenta en la red social Twitter, e indicó que se produjo durante la pasada madrugada y aseguró que la fuga de gas está bajo control.
El gasoducto Carrasco-Cochabamba se encuentra en alerta debido a la bajada de presión «que inmediatamente activó el cierre de válvulas», escribió Achá.
La rotura la causó un deslizamiento de tierra y escombros provocado por las lluvias, según un comunicado de YPFB.
De acuerdo con la petrolera, el abastecimiento doméstico para los usuarios del occidente del país no se verá afectado, porque a pesar de que durante las labores de reparación, que podrían prolongarse dos días, se reducirá el volumen transportado, «se está optimizando el transporte» por vía del gasoducto que conecta con el altiplano boliviano.
Dos cuadrillas de emergencia de 26 personas cada una operarán en la zona del accidente durante todo el día.
En noviembre del año pasado, dos personas fallecieron al chocar la camioneta en la que viajaban contra este mismo gasoducto EFEverde




