Ana Tuñas Matilla
La falta de relevo generacional en la ganadería está llevando a la despoblación de muchas regiones en España, lo que, a su vez, contribuye al abandono de los montes y el consecuente aumento de los incendios, una situación que podría revertirse gracias al uso de «vallados virtuales».
Estos sistemas combinan tecnología GPS y collares «inteligentes» que permiten confinar y dirigir a los animales a través del móvil y sin necesidad de construir vallados tradicionales ni usar pastores eléctricos.
Aplicaciones
En la actualidad, ya los utilizan miles de ganaderos de España y las administraciones públicas están comenzando a apoyarlos como vía para, por ejemplo, prevenir los incendios, reducir la incidencia del lobo sobre los rebaños o ponerlos a salvo ante emergencias.
Por ejemplo, en Galicia, la Xunta ha puesto en marcha un proyecto piloto de vallado virtual para ganado vacuno que busca optimizar la prevención de incendios forestales en las franjas cercanas a las viviendas.
En este caso, la tecnología se utiliza para acotar la superficie de pasto y dirigir a las reses hacia puntos estratégicos para que procedan al desbrozado natural del matorral y, con ello, reducir el riesgo de fuego.
Al mismo tiempo, permite mejorar las condiciones de trabajo de los ganaderos y el bienestar del rebaño, gracias a que la aplicación móvil asociada permite monitorizar la posición de los animales cada 10 minutos y controlar sus rutinas durante las 24 horas del día para prevenir patologías o detectar celos.
Por su parte, la Diputación de Guadalajara ha puesto en marcha ayudas específicas para subvencionar la adquisición de collares de «vallado virtual» a ganaderos de explotaciones extensivas y semiextensivas de bovino.
El objetivo, que puedan dotarse de una herramienta que les permite realizar actuaciones preventivas para proteger a los animales frente a posibles ataques de lobos y que también ha demostrado su utilidad para agrupar y poner a salvo al ganado ante emergencias como el gran incendio forestal de la Mierla que afectó a la Sierra Norte el pasado mes de julio.
La Comunidad de Madrid también aplica esta tecnología para la prevención y lucha contra incendios forestales guiando a cabras, ovejas, vacas y caballos para que se alimenten de la hierba crecida en los montes de la región.

Cómo funciona
Entre las empresas que fabrican y comercializan estos collares figura Nofence, cuya tecnología ya es utilizada en España por más de 1.300 ganaderos, según ha explicado a EFE Verde su director en el país, Julián Torres.
Los collares se instalan en el cuello de los animales (vacas, ovejas y cabras, principalmente) y se controlan desde una aplicación móvil que establece los límites entre los que se pueden mover las reses.
Cuando el animal se acerca al límite establecido, escucha una sucesión de tonos y recibe un pequeño pulso eléctrico. Si pasados tres intentos no se da la vuelta, el sistema envía una alerta de escape al móvil del ganadero.
Entrenamiento previo
Para que el sistema funcione, antes hay que entrenar a los animales, para lo que se requieren entre tres y siete días, ha explicado Torres, que ha asegurado que el porcentaje de contención es del 99,7 % y que la potencia del estímulo que recibe el animal es mucho menor que la de un pastor eléctrico.
Cuando un animal se escapa, ha apuntado, suele deberse a dos presiones externas: ataques de depredadores (como lobos o perros salvajes) o la interacción de humanos, que hacen que el estímulo del «miedo» sea superior al del «castigo» por escaparse.
A diferencia de los vallados tradicionales, los virtuales permiten a los animales escapar, así como reagruparlos y conducirlos a distancia hacia zonas en las que puedan resguardarse o defenderse mejor de los depredadores de noche.
Ataques
Si el lobo ataca, los animales entran en pánico y rompen el perímetro virtual (ignoran los avisos). Al traspasar los límites establecidos, el collar detecta el escape y deja de emitir avisos para no perjudicar la huída del animal ni sumarle estrés y envía una alerta al ganadero, que gracias al GPS podrá ver exactamente hacia donde se han dispersado la tropa para intervenir.
En un cercado físico o red electrificada, el ganado asustado choca contra la valla, se amontona y queda a merced del lobo, en tanto que con el vallado virtual, puede dispersarse y huir libremente, ha destacado Torres.
De igual manera, al no haber barreras físicas que aíslen o frenen a los perros de guarda, estos pueden maniobrar libremente para plantar cara al lobo y defender al rebaño que escapa.
Cuando el peligro pasa y el ganado se tranquiliza, la tendencia del rebaño es juntarse y volver a la zona delimitada, ha añadido Torres.
La tecnología permite también desplazar al rebaño a zonas más seguras, por ejemplo, a campos más abiertos o cerca del pueblo durante la noche, desde el teléfono y sin necesidad de construir infraestructura.
Reduce la incidencia del lobo
El ganadero podrá saber que sus reses están siendo atacadas porque se dispararán las alertas de escapes y podrá acudir al sitio de forma inmediata, según Torres, que ha asegurado que en zonas de lobo, como Asturias, muchos clientes informan de que ha bajado «muchísimo» la incidencia de los ataques de lobo.
Además, al poder acudir rápidamente al lugar, pueden tomar fotografías y recabar pruebas para acreditar los ataques y poder cobrar las ayudas que se den para compensar a los ganaderos por animales muertos por lobo, una especie protegida por la Directiva Hábitats.
Según el directivo, los ganadero recuperan rápidamente la inversión que suponen estos sistemas porque les permiten optimizar el manejo del pasto y tener más animales sin necesidad de más personal, así como revolver posibles incidencias y, con ello, salvar reses.
En su opinión, es la herramienta que permitirá el relevo generacional en la ganadería, al convertirla en una profesión rentable y atractiva para los jóvenes y, con ello, elevar la población en las zonas rurales.

Pepe Ríos, ganadero: mi vida ha cambiado por completo
Entre los usuarios de la tecnología de Nofence está Pepe Ríos, ganadero extensivo en Teruel que la utiliza para controlar un centenar de vacas nodrizas y aprovechar pastos que de otra manera no podría aprovechar, así como ayudar al desbrozado de los montes para reducir el riesgo de incendio forestal.
Además, con este tipo de aplicaciones «ganamos una gran cantidad de tiempo» porque permiten saber si algún animal tiene algún problema o se sale del camino marcado porque avisa si tiene «poco movimiento» o traspasa los límites marcados.
Ríos, de 41 años, tiene su explotación ganadera desde hace diez años y utiliza los vallados virtuales desde hace cuatro.
«Mi vida ha cambiado por completo desde entonces y la de las vacas también (…) Lo más importante es que ganamos mucho tiempo por varias razones», ha explicado en declaraciones a EFE Verde, en las que ha recordado que los vallados tradicionales requieren mucho tiempo e inversión para su instalación y mantenimiento.
Un sueño hecho realidad
Además, sin el seguimiento a distancia «nunca sabes dónde están las vacas, lo que obliga a dar vueltas todos los días para juntarlas en un sitio concreto. Con el móvil sabes su ubicación, si alguna tiene un comportamiento anómalo y les das la superficie que quieres en cada momento».
«Aun así, yo voy a verlas a diario porque me gusta, pero el tiempo de trabajo en la explotación es mucho menor. Muchos ganaderos han venido a ver cómo funcionan los collares y después los han comprado», ha aseverado.
Río está cumpliendo su sueño, según nos ha explicado «quería ser ganadero desde que era niño»y, en su opinión, la ganadería extensiva hoy tiene que ser así, «esta es la vía para incorporar a los jóvenes a la profesión». EFE Verde
atm
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