Valle de Azaba, paraíso de la cigüeña negra

Avistamiento de polluelos de cigüeña negra. EFE/Carlos García

BIODIVERSIDAD CIGÜEÑA

Valle de Azaba, paraíso de la cigüeña negra

Publicado por: Redacción EFEverde 15 de julio, 2022 Espeja (Salamanca)

Carlos García.- EFEverde.- El Valle de Azaba, en el oeste de la provincia de Salamanca junto a la frontera portuguesa, es un pequeño paraíso para un ave amenazada y esquiva como la cigüeña negra, que reina en las dehesas, donde se reproduce y alimenta de anfibios, a pesar de la prolongada sequía.

De esta especie de "Ciconia nigra", catalogada como ave "vulnerable", hay 400 parejas en España, la mayoría en Castilla y León y la mayor concentración de la península Ibérica se sitúa en las comarcas salmantinas de La Raya hispanolusa, en zonas como el Valle de Azaba, el Campo de Argañán o el Parque Natural Arribes.

Es el caso de la Reserva Biológica de Campanarios de Azaba, en Espeja (Salamanca), donde la Fundación Naturaleza y Hombre (dueña de esta reserva de 500 hectáreas) ha gestionado un proyecto de 110.000 euros auspiciado por la Fundación Santander para mejorar las condiciones de vida de este animal.

Carlos Sánchez, presidente de Naturaleza y Hombre, explica a EFE que en esta zona del Valle de Azaba habitan una decena de parejas que se alimenta de anfibios, peces, cangrejos o pequeños roedores, pero "la prolongada sequía" de los últimos años ha mermado sobremanera su capacidad de reproducción, apunta.

"En los últimos 15 años la evolución de la población en estos parajes ha sido estable, no se ha incrementado", según Sánchez, cuya fundación se afana en la Reserva Biológica para crear todo tipo de condiciones que faciliten la presencia de este animal, muy difícil de ver por su condición tan esquiva.

Las amenazas

La sequía, la sobreexplotación de la dehesa, los depredadores y el proceso de migración hacia África son algunos de los riesgos para la supervivencia de la cigüeña negra, de ahí que se haya puesto en marcha un plan piloto para experimentar mejores acomodos para este ave.

El responsable de Medio Ambiente de la Fundación Santander, Álvaro Ganado, visitó este viernes la reserva para comprobar algunas actuaciones desarrolladas, tales como las plataformas para anidar sobre alcornoques y robles, el acondicionamiento de charcas o la liberación de peces que favorezcan su alimentación y, a la postre, su reproducción.

"Hemos creado nuevos vasos y algunos los hemos cerrado", explica Carlos Sánchez, ya que si algunas charcas se liberan de la presencia de animales domésticos como el cerdo o el vacuno la calidad del agua será mucho mayor.

Incluso, es habitual la implementación de peces en las charcas mediante la suelta de tencas ("tinca tinca"), un pez autóctono de los humedales del oeste ibérico que suponen un gran aporte alimenticio para la cigüeña negra.

Charca acondicionada para la cigüeña negra. EFE/Carlos García

Gracias a este programa de mejora y conservación, se ha logrado que en los ejemplares "monitorizados" del Valle de Azaba se haya incrementado el éxito reproductivo hasta los 2,5 ejemplares.

"El éxito de la reproducción de la cigüeña negra depende, en gran medida, del estado de las charcas", insiste Sánchez.

Por eso cuidan que estos estanques no sean colonizados por la peligrosa "Azolla Filiculoides", una planta que puede cerrar por completo una charca y dejarla sin apenas oxígeno, por lo que han tenido que retirarla a mano para que siga habiendo vida en ellas.

Avistamiento de los polluelos

El cenit de este programa se visualiza en una "nidificación" de una finca colindante a Campanarios de Azaba donde una cigüeña negra ha logrado criar a tres polluelos.

Antes de la puesta del sol, los responsables del proyecto deciden practicar un avistamiento con un telescopio, donde han contemplado, siempre bajo un estricto silencio, la gran vitalidad que tienen los tres ejemplares dentro del inmenso nido.

Valle de Azaba, paraíso de la cigüeña negra
Álvaro Ganado, de la Fundación Santander, contempla con el telescopio los polluelos de cigüeña negra. EFE/Carlos García

En dos años harán su primera migración hacia África, donde se enfrentarán a sus primeros grandes peligros.

Su media de vida es de unos 15-20 años y, precisamente, el ejemplar más longevo del que se tiene constancia es un macho que fue anillado hace 24 años en el norte de Portugal, en el valle del río Tuela, y que en el año 2020 fue visto en un arroyo del Valle de Azaba, aseguran los responsables de la Fundación Naturaleza y Hombre.

Dos años de actuaciones para mejorar el hábitat de la cigüeña negra, explica Álvaro Ganado, que recuerda que el programa de recuperación del patrimonio natural y vegetal puesto en marcha por la Fundación Santander en 2004 ya ha impulsado una treintena de intervenciones medioambientales como ésta en toda España. EFEverde

 

Sigue a EFEverde en Twitter

Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com