Una imagen tomada con un dron muestra los restos de una embarcación hundida en el lodo seco en una zona del lago Velence (Hungría), afectado por la sequía. EFE/EPA/Tamas Vasvari
CAMBIO CLIMÁTICO

El coste oculto del cambio climático: un verano extremo pasa factura a la economía de Europa

Mari Navas

Madrid.- Incendios forestales, sequía extrema y temperaturas récords, pero también descensos del producto interior bruto (PIB), costes indirectos o inflación. Europa ha vivido un verano marcado por las consecuencias del cambio climático que ya pasa factura a la economía del continente.

Según los cálculos de Triodos Bank, las condiciones climáticas extremas que ha sufrido la Unión Europea (UE) este verano podrían reducir su Producto Interior Bruto (PIB) en torno a un 1 % en 2026 o, lo que es lo mismo, estos eventos van a costar unos 180.000 millones de euros.

Esta cifra representa las pérdidas «directas e inmediatas», pero otros estudios indican que los costes indirectos a lo largo de los años posteriores a las catástrofes pueden ser mucho mayores, según ha indicado a EFE Verde la investigadora del centro de estudios económicos Bruegel Heather Grabbe.

En este sentido, la investigadora del Real Instituto Elcano Sofía Tirado pone el foco en toda la pérdida de riqueza «tanto a corto como a largo plazo» que fenómenos como los incendios de este verano pueden tener en el territorio y que muchas veces no se reflejan en el PIB.

«Lo que pasa mucho a nivel económico es que normalmente estos efectos tienen una caída del PIB, pero hay veces que no se reflejan a nivel agregado», ha explicado Tirado, quien recuerda que muchas veces esas zonas pueden incluso crecer por las ayudas que reciben en ese momento concreto.

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Una factura que se encarece

Las pérdidas económicas directas en la Unión Europea derivadas de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos ascendieron a 822.000 millones de euros entre 1980 y 2024, según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

No obstante, la factura se va a encarecer «rápidamente», en un momento en el que los impactos del cambio climático han dejado de ser un riesgo marginal para convertirse en un «problema macrofiscal estructural», según un informe de Bruegel que ha dirigido Grabbe.

Tanto es así, que este verano ya está impactando de lleno en las economías de países como Francia, en donde el Ministerio de Economía y Finanzas calcula que el calor y la sequía le van a costar una décima de su producto interior bruto (PIB). 

La situación no es mucho mejor en Alemania, donde el banco central del país, el Bundesbank, ha advertido en su boletín de agosto que el bajo caudal de los ríos frenará la recuperación económica en Alemania en el tercer trimestre del año.

En ambos países, el descenso provocado por una sequía va a perjudicar especialmente a la agricultura, con pérdidas de cultivos y productividad, lo que va a tener efectos en los alimentos y, a medio plazo, en la inflación y en el crecimiento del PIB, según explica Tirado.

¿Cambios de tipos por el cambio climático?

Por ello, no es de extrañar que la preocupación también haya llegado a la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, donde consideran evidente que la creciente frecuencia de los desastres naturales vinculados al calentamiento global supone una amenaza para la estabilidad financiera.

Así lo expresó el miembro del comité ejecutivo del BCE Frank Elderson en una entrevista a The Guardian a principios de agosto, en la que aseguraba que los riesgos relacionados con la naturaleza pueden plantear riesgos económicos y financieros importantes.

«Es verdad que aún no han tomado una decisión directa de cambiar tipos de interés por el cambio climático, pero sí que están viendo que afecta a la inflación y al crecimiento», ha asegurado Tirado, quien cree que tanto el BCE como el propio Banco de España «cada vez se están preocupando más» por los efectos que los eventos extremos tienen en la economía.

Consecuencias a largo plazo

Unas consecuencias “importantes” para la economía que irán a más en el futuro. «La economía lo va a sufrir a largo plazo», ha resumido la experta del instituto Elcano, que recuerda que, aunque sequías ha habido siempre, lo que va a provocar el cambio climático es que aumente su intensidad y frecuencia.

«A medida que las temperaturas extremas y los patrones de precipitaciones provocados por el clima se produzcan con mayor frecuencia, las economías dispondrán de menos tiempo para recuperarse entre un episodio y otro. Los gobiernos, las empresas y los hogares tendrán que destinar más dinero a la recuperación tras las catástrofes, lo que reducirá los fondos de que disponen para la inversión», ha asegurado Grabbe.

Adaptarse a lo que viene

Por ello, la experta de Bruegel considera necesario que los países de la UE pongan en marcha planes de adaptación y sistemas para reducir las pérdidas a los que los Gobiernos tienen que incurrir.

«España cuenta con un sistema de seguros contra catástrofes climáticas excepcionalmente bueno, a través del Consorcio, del que otros países de la UE podrían aprender para reducir las pérdidas que los gobiernos tienen que cubrir debido a la falta de seguros», ha señalado a este respecto.

Además, considera que los gobiernos tendrán que reconocer en algún momento los límites de la protección de los bienes y adoptar medidas para facilitar la reubicación en el territorio europeo.

Todo ello para mitigar una factura económica que Europa ya ha comenzado a pagar. EFE Verde

mnc/


 

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Mari Navas

Malagueña. Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactora de información medioambiental en EFEverde. Antes pasé por el departamento de Economía y fui corresponsal en Frankfurt (Alemania) para la Agencia EFE. También he trabajado para El Mundo, las webs de Informativos Telecinco y Noticias Cuatro y la revista Lecturas.