Sídney (Australia).- (EFEverde).- El Foro de las Islas del Pacífico (FIP) exigirá a Japón que el vertido de las aguas contaminadas de la accidentada planta nuclear de Fukushima que comenzó hoy se realice en condiciones de máxima seguridad, aseguró este jueves su secretario general, Henry Puna.
Según Puna, Japón se había comprometido a que si las autoridades niponas y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que supervisan el proceso del vertido determinan que el agua de Fukushima no es segura, se detendrá «hasta que se tomen medidas para garantizar la seguridad del agua».
El secretario general del FIP remarcó, en una rueda de prensa transmitida por el portal de noticias Fiyi Live, que Japón ha tomado una «decisión soberana», a pesar de que el bloque del Pacífico ha hecho «todo lo posible» para evitar este vertido «hasta que haya un acuerdo total de que es seguro hacerlo».
«Y ese punto ya ha pasado. Ahora, en lo que tenemos que centrarnos es en hacer que Japón rinda cuentas», remarcó Puna desde la ciudad de Suva (Fiyi), sede de la secretaría del Foro.
Reunión para tratar la responsabilidad del vertido
Asimismo, Puna adelantó que los ministros de Exteriores y líderes del Foro -que integran países como Australia y Nueva Zelanda, así como Fiyi, Islas Cook, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Tonga y Kiribati, entre otros- abordarán el contencioso en torno al vertido en sendas reuniones en septiembre y noviembre, respectivamente.
Tokyo Electric Power (TEPCO), la operadora de la planta, comenzó hoy con el vertido asegurando que la concentración de residuos radioactivos se encontraba dentro de lo estipulado.
El Ejecutivo nipón decidió en 2021 recurrir a la descarga controlada al mar como vía para deshacerse del líquido contaminado que se acumula en las instalaciones nucleares, como un paso previo para el desmantelamiento de la planta que sufrió el impacto del terremoto y tsunami que sacudieron esta zona de Japón en 2011.
Protestas en Corea del Sur
Seúl.- Las protestas de diferentes asociaciones y partidos políticos se sucedieron en Corea del Sur hoy con motivo del inicio del vertido al mar de aguas tratadas de la central nuclear japonesa de Fukushima, al tiempo que las autoridades locales anunciaron controles exhaustivos sobre productos marinos para garantizar que su consumo es seguro.

La Federación de Movimientos Medioambientales de Corea o la Confederación de Sindicatos de Corea (KCTU), la mayor del país, llevaron hoy a cabo protestas en la capital, Seúl, y en otras ciudades como Busan, Gwangju o la isla de Jeju.
A su vez, 16 estudiantes resultaron hoy arrestados por intentar acceder sin permiso al interior de la embajada japonesa en Seúl.
Por su parte, el principal bloque opositor, el liberal Partido Democrático (PD), llevó a cabo una protesta hoy en la Asamblea Nacional (Parlamento), donde tiene mayoría y donde ha prometido legislar para prohibir la importación de productos del mar potencialmente expuestos a los vertidos y para endurecer el etiquetado indicando el origen de estos alimentos.
A su vez, gobiernos municipales y provinciales en todo el país prometieron hoy incrementar los controles de radiación sobre pescados y mariscos, mientras que el ministro de Pesca surcoreano, Cho Seung-hwan, insistió hoy en que, «como miembro de la comunidad internacional», Corea del Sur no tiene más remedio que aceptar la decisión de Tokio y recordó que se han aprobado ayudas económicas.
En ese sentido, se ha dispuesto de momento una partida de unos 300.000 millones de wones (unos 227 millones de dólares) para asistir al sector pesquero.
Corea del Sur mantiene además desde 2013 su prohibición de importar productos marinos de ocho prefecturas japonesas cercanas a la accidentada central nuclear.
La decisión adoptada por Tokio hace dos años ha generado importantes protestas y malestar además en países vecinos como China.
Protesta de los pescadores filipinos
Manila.- El sindicato de pescadores filipinos Pamalakaya alertó este jueves de los riesgos que podría acarrear para su sustento y la salud de los ciudadanos el agua contaminada procedente de la accidentada planta nuclear de Fukushima, que Japón comenzó a verter hoy al océano Pacífico tras ser tratada.
Un portavoz de Pamalakaya, Ronnel Arambulo, expuso la «gran preocupación» que los pescadores filipinos han expresado desde que Japón anunciara su decisión de verter el agua contaminada «que podría afectar gravemente nuestro sustento» si el agua contamina el mar de Filipinas, indicó hoy en una entrevista al medio ABS-CBN.
A pesar de la distancia que separa Fukushima de las aguas territoriales filipinas, alrededor de 2.700 kilómetros, el sindicato mostró especial preocupación por «la Meseta Benham, una de las zonas más expuestas y vulnerables del mar (filipino) y muy rica en recursos», situada al este de la isla filipina de Luzón, apuntó el Pamalakaya en un comunicado publicado el martes en redes sociales.
«La gente de muchos países de Asia Oriental, especialmente agricultores y pescadores, ya han expresado en repetidas ocasiones su preocupación por el impacto medioambiental del proyecto», añadía el comunicado. EFEverde
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