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CONSERVACIÓN OCÉANOS

Wills (OMC): El acuerdo para frenar la sobrepesca es un "logro trascendental"

Publicado por: Redacción EFEverde 30 de junio, 2022 Madrid

Marta Montojo / Madrid, 30 jun (EFE).- Tras más de 20 años de negociación, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha llegado a un acuerdo con el que acabar con los subsidios que favorecen la sobrepesca, "un logro trascendental para la sostenibilidad oceánica" que supone además el cumplimiento de “la primera meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”.

Así lo ha asegurado en entrevista con EFE el presidente de las negociaciones sobre este acuerdo en la OMC, Santiago Wills, quien subraya la importancia de que se haya aprobado el texto pues es el segundo acuerdo multilateral que establece nuevas normas comerciales al que llega la OMC en los 27 años de su historia.

Se calcula que cerca de 35.000 millones de dólares se destinan cada año a subsidiar la pesca a nivel global y que, de estos, 22.000 millones son negativos para la propia actividad pesquera, al fomentar la sobreexplotación de los caladeros y acelerar el declive de las poblaciones de peces.

Uno de los mandatos de los ODS, recogidos en el objetivo 14 sobre la conservación de la vida submarina, dictaba que para 2020 se debían “prohibir ciertas formas de subvenciones a la pesca que contribuyen a la capacidad de pesca excesiva" y a la pesca furtiva o no declarada.

La OMC intentó cerrar el acuerdo antes de 2020 y finalmente -retrasados por la pandemia, según Wills-, lo ha logrado en su última ministerial, a mediados de junio, en cuyas últimas 50 horas "nadie durmió", cuenta Wills.

Para su entrada en vigor, el texto deberá ser ratificado por al menos dos terceras partes de los miembros de la OMC, algo que el diplomático espera ocurra en los próximos dos o tres años, poco antes de lo que sería habitual según los procedimientos de la OMC, en vista de la "urgente" necesidad de alcanzar la sostenibilidad oceánica.

Según las nuevas normas comerciales, no se podrán conceder subvenciones a la pesca en alta mar no regulada, “sin excepción”, y tampoco para la captura de especies ya sobrepescadas, resume Wills.

Por otro lado, si se detecta que una ayuda se ha otorgado a una embarcación que se ha dedicado a la pesca ilegal, no declarada o no reglamentada (IUU, por sus siglas en inglés), “se activaría la prohibición y habría que retirar el subsidio”.

Una vez entre en vigor el acuerdo, habrá una “segunda ola de negociaciones” para seguir atajando “con más fortaleza” las subvenciones que contribuyen a la sobrecapacidad pesquera, que, más que un tipo concreto de ayuda, tiene que ver más con el efecto: cualquier subsidio puede ser dañino, aclara Wills.

No se trata de acabar con todas las subvenciones a la actividad pesquera, incide, sino de redirigir ese dinero que fomenta el agotamiento de los océanos para la investigación, por ejemplo, sobre cómo generar pesquerías sostenibles, o a pagar a las embarcaciones por, directamente, no faenar.

Otro punto novedoso del acuerdo es la creación de un fondo de financiación para ayudar a los países menos desarrollados a implementar las nuevas normas internacionales, paliando por ejemplo la falta de mecanismos de control para prevenir la pesca furtiva o la sobreexplotación de los caladeros.

20 AÑOS DE NEGOCIACIÓN

Las negociaciones llevaban atascadas más de dos décadas, con algunos asuntos enquistados como la precisión de qué subsidios son más dañinos, y por las diferentes concepciones de lo que significa “ambición” en el texto, aduce el diplomático.

“Todos los países decían que querían ambición, pero cada uno entendía el concepto como algo diferente: para algunos significaba poner más énfasis en la pesca ilegal, y para otros era incluir un cierto tipo de subsidios”, señala.

A su juicio, algo que ha ralentizado la aprobación del acuerdo es la mentalidad dentro de la OMC, acostumbrada a lidiar con asuntos de subvenciones en clave económica -atendiendo por ejemplo al impacto sobre los precios- y que ahora ha tenido que entender que disminuir el esfuerzo pesquero es una prioridad ambiental pero también económica.

"Estas no son las típicas subvenciones que ayudan a aumentar la producción", recalca, y "cambiar el chip no ha sido nada fácil, sino que ha sido progresivo y ha costado tiempo".

Por otro lado, sugiere que "desde el punto de vista técnico y político", se trata de un tema complejo al afectar a un sector "muy sensible", y las consecuencias del acuerdo tenían "diferencias muy amplias" en función del país, pues en algunos predominan las grandes flotas industriales y, en otros, la pesca más artesanal.

Wills arguye que un punto de inflexión para acelerar el proceso ha sido, en junio de 2021, "tener un texto concreto" sobre el que partir, algo que "ni siquiera había" cuando arrancó su presidencia, en noviembre de 2019.. EFEverde

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