Por los remansos de las aguas dulces
patina un insecto llamado zapatero porque parece tener zapatos de aire en los pies de sus patas que,
estiradas formando un polígono, consiguen no romper la tensión superficial del agua,
mientras se impulsa a velocidades en ocasiones de más de un metro por segundo.
Con el buen tiempo, comienzan a aparearse, nadando los zapateros en pareja,
en un más difícil todavía.
A este insecto zapatero, también se le llama enclaraguas,
al considerar que el agua era potable si había zapateros;
como si sólo sobre el agua limpia,
pudiera posar sus patas.
Cedente: Fundación AQUAE
TEXTO Y LOCUCIÓN: Mónica Fernández-Aceytuno
IMÁGENES: NaturaHD films






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