Lourdes Uquillas
Madrid.- La capa de ozono «se está recuperando» gracias a la prohibición de gases y sustancias que dañan este manto natural que protege a la Tierra, tras la firma del Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali, asegura a EFE el científico del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (AEMET), Alberto Redondas Marrero.
Redondas Marrero, miembro de la Comisión Internacional del Ozono (IOC) entre otros cargos, explica en el marco del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono que se celebra el 16 de septiembre, que «el balance conjunto es muy significativo».
Sostiene que el Protocolo de Montreal, firmado en 1987, que recoge la prohibición de fabricación de los gases clorofluorocarbonos (CFC) causantes de la destrucción de la capa, «está permitiendo recuperar la capa de ozono y, al mismo tiempo, ha evitado una cantidad importante de calentamiento global».
Mientras, la Enmienda de Kigali de 2016 «completa ese éxito reduciendo ahora el impacto climático de los gases que sustituyeron a las sustancias destructoras del ozono».
Por eso, sostiene que diez años después de Kigali, el Día Mundial del Ozono de 2026 pone especialmente de relieve que «proteger la capa de ozono y proteger el clima son objetivos distintos, pero estrechamente relacionados».
1. ¿En qué estado se encuentra la capa de ozono y cuántos años tardará en recuperarse?
La capa de ozono se está recuperando y tenemos evidencias claras de que el Protocolo de Montreal está funcionando. Los últimos resultados, que forman parte de la evaluación científica de 2026 (que se presentarán a final de año) muestran una recuperación clara del ozono en la alta estratosfera entre 2000 y 2024 y prácticamente en todas las latitudes.
Pero todavía no podemos decir que la capa de ozono esté recuperada. En la baja estratosfera la situación es más compleja y no observamos una señal de recuperación tan clara. Además, si miramos la cantidad total de ozono, todavía estamos aproximadamente un 2 % por debajo de los niveles históricos para el promedio entre 60°S y 60°N, y las diferencias regionales son importantes.
La recuperación completa necesita tiempo porque los CFC permanecen en la atmósfera durante muchas décadas. Las proyecciones indican que podríamos volver aproximadamente a los niveles de 1980 hacia 2040 para el promedio global, es decir, dentro de unos 15 años, mientras que en la Antártida tendremos que esperar hasta la década de 2060, unos 35–40 años más.
Hemos eliminado en gran medida la causa principal del problema y la recuperación de la capa de ozono ya ha comenzado. Sin embargo, la recuperación es mucho más lenta que su destrucción. La razón es que los CFC y otras sustancias destructoras del ozono permanecen en la atmósfera durante muchas décadas.
Por eso, aunque las emisiones se hayan reducido drásticamente, sus efectos continúan. Un problema que se desarrolló en unas pocas décadas necesitará gran parte de este siglo para revertirse, lo que hace imprescindible mantener la vigilancia de la capa de ozono durante las próximas décadas.
2. ¿Qué relación existe entre la pérdida de la capa de ozono y el cambio climático?
Son dos problemas distintos, pero profundamente relacionados. La destrucción de la capa de ozono fue causada principalmente por los CFC y otras sustancias que liberan cloro y bromo en la estratosfera.
El cambio climático, en cambio, está provocado fundamentalmente por el aumento de gases de efecto invernadero como CO₂, CH₄ y N₂O. Pero existe una conexión muy importante: los CFC también son potentes gases de efecto invernadero.
Por tanto, el Protocolo de Montreal no solo ha protegido la capa de ozono; también ha evitado una cantidad considerable de calentamiento global. Los resultados preliminares de la evaluación 2026 estiman que las medidas adoptadas podrían haber evitado aproximadamente entre 0,25 y 0,9 °C de calentamiento hacia 2050, dependiendo de cómo se contabilicen las diferentes sustancias y escenarios.
Además, el cambio climático modifica la propia capa de ozono. Por ejemplo, el aumento del CO₂ calienta la superficie y la troposfera, pero enfría la estratosfera. Ese enfriamiento ralentiza algunas de las reacciones que destruyen el ozono y está contribuyendo a la recuperación que observamos en la alta estratosfera.
El cambio climático también modifica la circulación atmosférica que transporta el ozono desde los trópicos hacia las latitudes medias y polares. Por eso, a medida que desaparezca la influencia de los CFC, el futuro de la capa de ozono dependerá cada vez más del propio cambio climático.
3. ¿Qué consecuencias tienen los gases de efecto invernadero sobre la capa de ozono? ¿Qué ha significado el acuerdo de Kigali y qué efecto ha tenido?
Los gases de efecto invernadero afectan de forma diferente a la capa de ozono. El CO₂ enfría la estratosfera, lo que ralentiza algunas reacciones de destrucción del ozono y favorece su recuperación en la alta estratosfera. El N₂O, además de ser un potente gas de efecto invernadero, genera compuestos de nitrógeno que destruyen ozono y está adquiriendo mayor importancia a medida que disminuyen los CFC. El CH₄ tiene un efecto más complejo: reduce parte del cloro químicamente activo y, globalmente, tiende a favorecer el ozono, aunque también modifica el vapor de agua y la química de la estratosfera.
Cuando se eliminaron progresivamente los CFC y los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), una parte importante de la refrigeración y del aire acondicionado pasó a utilizar HFC. Estos gases no contienen cloro ni bromo y, por tanto, no destruyen la capa de ozono, pero muchos de ellos son potentes gases de efecto invernadero.
La Enmienda de Kigali establece su reducción progresiva. Por tanto, Kigali no se adoptó para reparar directamente la capa de ozono, sino para evitar que la sustitución de los CFC y HCFC generase un nuevo problema climático.
Su efecto esperado es importante: los resultados considerados en la evaluación científica de 2026 estiman que el cumplimiento de Kigali puede evitar aproximadamente 0,05–0,06 °C de calentamiento adicional hacia 2050 y hasta unos 0,4 °C hacia finales de siglo. EFE Verde
lul
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