Así lo han puesto de manifiesto los alcaldes de Gijón, Castellón, Irún y Valladolid durante su participación en la jornada parlamentaria de Seguridad Vial «Recuperar las ciudades como espacios públicos compartidos», organizada por el Grupo Parlamentario Socialista.
Durante la primera mesa del acto titulada «Derecho a la ciudad. Por una movilidad segura y sostenible», la alcaldesa de Gijón, Ana González, ha asegurado: de la covid-19 «hemos aprendido que lo que urge a nuestros ciudadanos son ciudades para vivir», pues «la gente quiere habitar en su ciudad y quiere un entorno vivible».
La ciudad, ha manifestado, «no es un sitio que se recorre compulsivamente para cambiar de lugar, sino un lugar para disfrutar, convivir, pasear…», por lo que, ha subrayado, «no podemos hacer urbes que estén mayoritariamente ocupadas por coches».
De acuerdo con Amparo Marco, alcaldesa de Castellón, esa ciudad «quería una urbe más descarbonizada, renaturalizada y más humanizada, con espacios en los que nos reunamos y convivamos, y ese era el modelo hacia donde fuimos».
«Nos encontramos en la elaboración de una ordenanza de movilidad sostenible», pues las políticas de movilidad son «fundamentales», ya que «son transformadoras de la propia ciudad, aunque a la vez son complejas por el marco normativo, el cambio cultural y las inversiones», ha afirmado Marco.
Redistribuir el espacio público
El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, ha declarado que en su ciudad alrededor del 50 % de los desplazamientos se hace a pie, el 18 % en transporte público, un 4 % en bicicleta o patinete y un 30 % en vehículo privado, y este último «consume el 85 % del espacio público».
Por ello, según Puente, la primera acción pasa por «redistribuir este espacio público para que lo utilicen quienes realmente se desplazan y en función de cómo lo hacen», pero «el primer obstáculo que nos encontramos es de carácter legal porque el coche se hizo un hueco en las ciudades a lo largo de muchos años, sin necesidad de ningún tipo de planificación».
José María Santano, alcalde de Irún, ha expresado que hoy en día la movilidad es la palanca que va a transformar las ciudades y que las está cambiando, y quizás sea la primera vez que esto sucede con tanta claridad.
La jornada ha contado con una segunda mesa redonda bajo el título «Construyendo la movilidad segura y sostenible desde la sociedad civil», donde Javier Olave, en representación de la Plataforma Ponle Freno, ha manifestado que la seguridad vial en España va «francamente bien», pero, ha alertado, «no podemos cantar victoria porque sigue muriendo mucha gente».
Contaminación del vehículo privado y salud
El presidente de la Red de Ciudades por la Bicicleta, Antoni Poveda, ha recalcado que la contaminación del vehículo privado aparece en la mayoría de enfermedades que sufren las personas en estos momentos en el entorno ciudadano o metropolitano.
Tobías Zisik, director general de Europcar Mobility Group Iberia, ha abogado por compartir el automóvil porque cada vehículo que se comparte «reduce mucho el uso del coche privado y libera el espacio en las ciudades».
Fernando Muñoz, de Stop Accidentes, ha apuntado que la movilidad a pie es «fundamental» y los desplazamientos que se hacen en las ciudades son «muy cortos», por lo que «caminando prácticamente se pueden hacer todos».
El director General de Tráfico, Pere Navarro, que ha clausurado la jornada, ha asegurado que España es un referente en seguridad vial, pues hay 37 fallecidos por millón de habitantes, mientras que la media en la Unión Europea es de 51.
Según Navarro, la medida de limitar la velocidad a 30 kilómetros por hora en las calles de las ciudades con un único carril por sentido de circulación «no sólo es de seguridad vial, sino que lleva a menos contaminación, ruido y emisiones», así como a la «recuperación del espacio público». EFEverde




