El riesgo de desbordamiento de un lago creado tras la inmensa riada el miércoles entre Nepal y el Tibet ha llevado a las autoridades nepalíes a pedir a la población que se aleje de riberas y zonas peligrosas, mientras que China ha suspendido temporalmente las labores de rescate en algunos puntos tras registrar inicios de desbordamiento.
«Según la información del Gobierno de China obtenida de imágenes satelitales y análisis preliminares, en el lugar donde se originó la inundación, el río ha quedado bloqueado formando un lago artificial que se encuentra en proceso de crecimiento, observándose riesgo de rotura», según un aviso público la Autoridad Nacional de Desastres de Nepal (NDRRMA).
La televisión estatal china CCTV ha informado de que esta nueva acumulación de agua, formada a más de 10 kilómetros del paso fronterizo entre Nepal y China, ya ha comenzado a desbordarse paulatinamente, por lo que los equipos de emergencia han tenido que paralizar su actividad a la espera de instrucciones.
Las autoridades han instado a los residentes de las zonas bajas del río Bhote Koshi, escenario de las devastadores inundaciones que han dejado, al menos, unos 470 fallecidos mientras unas 1.500 personas continúan sin ser localizadas (entre las que hay cuatro españole, a mantenerse alejados de riberas y zonas de riesgo.
Temor a nuevas crecidas
«Hasta que se emita un nuevo aviso, se solicita a los residentes de las zonas bajas del río Bhote Koshi, viajeros, personal de rescate y a todos los involucrados adoptar especial precaución y mantenerse en lugares seguros», agregó la autoridad.
El Ministerio de Recursos Hídricos chino afirmó que la presa natural retenía hasta el jueves cerca de dos millones de metros cúbicos de agua y tenía una superficie aproximada de 0,11 kilómetros cuadrados, volumen que, advierten, podría incrementarse hasta los tres millones en los próximos dos o tres días.
La acumulación está situada a unos 2.950 metros de altitud, cerca de 1.000 metros por encima del paso de Gyirong, por lo que las autoridades advirtieron de que una descarga repentina podría desencadenar nuevas crecidas o corrimientos de lodo aguas abajo.
Se complican las labores de rescate
Por su parte, especialistas nepalíes descartan por el momento un escenario catastrófico similar al vivido a mitad de semana.
El jefe de Predicción de Inundaciones del Ministerio de Energía y Recursos Hídricos de Nepal, Binod Parajuli, ha explicado al medio local Onlinekhabar que la cantidad de agua acumulada en el embalse representa alrededor del 10 % del volumen que desencadenó la riada del miércoles.
No obstante, el nuevo temor complica aún más las labores de rescate tras la avalancha de hielo, roca y barro que arrasó el valle, cuya hipótesis principal apunta a que fue desencadenada por el colapso de un glaciar que taponó el río que marca el límite entre ambos países.
Los equipos se mantienen a la espera de instrucciones y continúan vigilando la evolución del embalse natural, cuya formación ya había provocado este jueves evacuaciones preventivas de localidades próximas.
La zona
Tras la riada, el paso de Gyirong, uno de los cruces terrestres entre Nepal y la región del Tíbet, bajo control chino, ha quedado prácticamente arrasado y cubierto de lodo y escombros, según imágenes de cámaras de seguridad difundidas en redes sociales, con graves daños en los accesos, las comunicaciones y otras infraestructuras.
Las investigaciones apuntan a que la catástrofe se ha debido al colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud, que arrastró rocas y otros materiales hasta convertirse en una avalancha de lodo que alcanzó el puesto fronterizo.
Entre las víctimas hay muchos excursionistas. En 2025, el Tíbet contabilizó 70,73 millones de visitas turísticas, de las que unas 437.400 procedieron del exterior, según cifras oficiales.
Los viajeros extranjeros no pueden realizar desplazamientos individuales por el Tíbet y necesitan contratar viajes organizados por agencias autorizadas, además de obtener permisos específicos para determinadas áreas, entre ellas las fronterizas.
El Tíbet es una región autónoma del suroeste de China bajo control de Pekín desde la década de 1950 y cuya situación política, cultural y religiosa es objeto de críticas por parte de algunos países, así como de la Unión Europea, la ONU y organizaciones de derechos humanos. EFE Verde
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