Amaya Quincoces Riesco.- Madrid, 25 mayo (EFE).- Si previamente el dilema de la privacidad y la nueva ética digital definieron una era, la sostenibilidad y la lucha climática centrarán ahora las miradas sobre la huella de CO2 de los nuevos desarrollos titánicos de inteligencia artificial salpicados por un consumo energético que se incrementa exponencialmente.
Los recursos de computación para entrenar modelos de inteligencia artificial se doblan cada poco más de tres meses desde la última década; las tecnologías de la información suponen entre un 5 % y un 9 % del consumo eléctrico mundial y podrían llegar al 20 % en 2030, según un informe del Parlamento Europeo.
Para concienciar del impacto de la huella ambiental digital y empezar a mitigarla, «la sociedad tiene que estar previamente informada del consumo energético, tanto del uso como de la fabricación de los modelos de inteligencia artificial», explica a Efe Verónica Bolón, ingeniera informática de la Universidad de La Coruña (UDC).
La experta defiende un etiquetado verde sobre buenas prácticas ambientales de la inteligencia artificial como en la industria de los electrodomésticos, del transporte o la edificación, una distinción en línea con las recomendaciones del plan nacional de algoritmos verdes aprobado por el Gobierno español (PNAV) a finales de 2022.

Dicho sello funcionaría para esa tecnología como ocurre con otras áreas de responsabilidad ambiental o social para identificar a empresas comprometidas, dígase comercio justo o reciclaje, añade la experta en computación y tecnologías de la información de la UDC y del Centro de Investigación CITIC.
«Igual que todos sabemos qué es reciclar, y cada uno decide libremente», nada quita que también hubiera gente que solo quisiera usar sistemas de inteligencia artificial respetuosos con el medio ambiente si tuviera esa opción, ha añadido.
En España, el plan nacional de algoritmos verdes, con una dotación de casi 260 millones de euros, propone avanzar en la descarbonización con una inteligencia artificial sostenible que posicione a las empresas españolas en el desarrollo de soluciones pioneras.
En el mismo se propone precisamente la idea del esquema de certificación voluntaria para empresas tecnológicas verdes (green tech) y se fomenta el concepto de responsabilidad digital tanto de clientes como de proveedores mediante la incentivación de prácticas sostenibles.
¿Qué son los algoritmos verdes?
Un algoritmo es «como una receta, una serie de pasos a seguir para que un programa haga lo que queremos que haga», explica la joven informática gallega Verónica Bolón, Académica Correspondiente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, varias veces premiada por proyectos de inteligencia artificial.
En el caso de los «algoritmos verdes», están concebidos desde su origen para consumir menos energía (green by design) y además se caracterizan por incorporar variables de sostenibilidad ambiental.
Entre otras peculiaridades, los procesos de entrenamiento y aprendizaje de estos algoritmos son más ágiles y están limitados a dispositivos donde se generaron los datos, más pequeños que los superordenadores convencionales cuyo gasto energético es mucho mayor.
Las grandes tecnológicas son las que tienen en sus manos la mayor parte del mercado global de la inteligencia artificial. Su éxito viene determinado por la capacidad de analizar en tiempo real el gigantesco volumen de datos en internet para extraer información con la que resolver problemas complejos y hacer predicciones.
«Muchos usuarios aceptarían reducir ligeramente la calidad del servicio a cambio de un menor consumo energético», ha asegurado la experta; de hecho, aunque en un orden de magnitudes muy distinto, eso es posible en otras industrias.
Por ejemplo en la reprografía, con opciones sostenibles como lo son las fotocopias de menos resolución, o entre diseñadores web, con el uso de imágenes con menos píxeles, y también en la vida cotidiana, el papel reciclado frente al folio nuevo, es una alternativa para ahorrar recursos.
«La mayoría no es consciente» del impacto ambiental de programas de inteligencia artificial como ChatGPT que al fin y al cabo, no es más que otro de los muchos hitos en la vertiginosa carrera de las tecnológicas para adelantarse a la competencia con productos más potentes.

Según estudios, una sola sesión de entrenamiento de ese viral sistema de comunicación que parece haber transformado la tradicional comunicación hombre-maquina en internet consume el equivalente a 126 hogares nórdicos de energía durante un año, y a ello habría de sumarse el coste del uso.
A esa huella ambiental se añade el impacto de otras infraestructuras como los grandes centros de computación en donde se alojan multitud de superordenadores que sustentan la «nube» tecnológica.
Las tecnológicas están ofreciendo versiones más reducidas de sus programas, por ejemplo para dispositivos móviles, pero la motivación no parece tanto la sostenibilidad como el negocio; el sector en general, se inclina más hacia el «greenwashing» o lavado verde para mostrar una cara amable con el medioambiente, según Bolón.
Un crisol de algoritmos para una gestión urbana sostenible
A nivel global, existen algoritmos de todo tipo para favorecer la gestión de actividades más sostenibles especialmente en las ciudades; por ejemplo, para predecir la reacción ciudadana a políticas ambientales; para optimizar la iluminación de edificios, calefacción; gestión del tráfico, ajustar tiempos de semáforos, planificación, gestión de residuos, agua, detección de fugas, riego inteligente, etcétera.
A nivel legislativo la eficiencia energética digital está en el punto de mira internacional; la Unesco aboga por avanzar en la sostenibilidad desde la inteligencia artificial y asimismo la Unión Europea, para instaurar además un mercado de tecnologías de la computación respetuoso con el medio ambiente, en línea con el Pacto Verde.
Frente a la tendencia de las grandes tecnológicas, existen proyectos a nivel internacional con una visión diferente, por ejemplo, la European Green Digital Coalition, una asociación de pequeñas empresas europeas que aboga claramente por la sostenibilidad en la transformación tecnológica global. EFEVerde

Sigue a EFEverde en Twitter
¿Quieres recibir en tu mail la Newsletter semanal de EFEverde? Pincha aquí






Debe estar conectado para enviar un comentario.