ANSE ha informado en un comunicado que buena parte de los sedimentos situados al sur del Mar Menor están contaminados por metales pesados, que aumenta a mayor profundidad, por lo que el dragado «expondrá materiales más contaminados, cuyo destino razonable no parece la recuperación o creación de playas».
Por eso la organización ha pedido a las Administraciones implicadas que «abandonen o no permitan» estas políticas de gestión de playas.
ANSE pide además que actúen por la recuperación y regeneración de la laguna, que debe ser -apunta- restaurar la dinámica costera natural, además de actuar sobre las fuentes de nutrientes que llegan a la laguna, eliminar o modificar las infraestructuras portuarias y limitar, al menos, el número de embarcaciones, particularmente a motor.
La Asociación recuerda que los dragados tienen «un difícil encaje legal», ya que la laguna es un área protegida por figuras internacionales (LIC, ZEPA, ZEPIM, Ramsar) y que esas prácticas afectan de forma negativa a diversas especies de fauna amenazada, como el fartet, el caballito de mar o los signátidos, así como a otros valiosos recursos pesqueros como las anguilas o las zonas de alevinaje. EFEverde




