Cuando el sol se marcha del cielo
y cae la noche sobre el mar
salen de sus escondrijos en la arena
unos animales que parecen flores,
los ceriantarios.
Tienen dos coronas de tentáculos,
la exterior de tentáculos esbeltos que recuerdan a los zarcillos de una vid;
la interior, de tentáculos más cortos,
alrededor de la boca.
Se mueven los ceriantarios como si bailaran con la música inaudible del agua
mientras cazan desde un tubo de un metro de profundidad
construido con mucílago y arena,
donde al menor peligro, se esconden.
Cedente: Fundación AQUAE
TEXTO Y LOCUCIÓN: Mónica Fernández-Aceytuno
IMÁGENES: Aquawork






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