Ginebra.- La contaminación del aire aumenta el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer y de morir a causa de alguno de ellos, y no solo de pulmón como es común pensar, según las conclusiones de un informe publicado este lunes por la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC).
El impacto de los distintos tipos de cáncer varía de acuerdo a si la contaminación es por partículas finas o por partículas de aire más grandes, aunque en ambos casos el riesgo aumenta considerablemente.
Contaminación por partículas finas
En el primer caso, el riesgo de que una persona desarrolle algún tipo de cáncer aumenta un 11 %, con un riesgo que se dispara hasta el 32 % en el caso del cáncer de hígado y en un 18 % para el cáncer colorrectal.
Además, el informe de la UICC exhibe las pruebas emergentes que también relacionan una mayor exposición a las partículas finas (PM2,5) con otros tipos de cáncer, incluidos de riñón, vejiga y cerebro.
«Las pruebas más recientes indican que las personas con una mayor absorción a largo plazo de partículas finas de contaminación atmosférica tienen un riesgo un 63 % mayor de padecer cáncer de cerebro», según la UICC, entidad con sede de Ginebra.
Por «absorción» se refiere a la cantidad de contaminación que el organismo acumula con el paso del tiempo.
«Dado que las partículas de PM2,5 son lo suficientemente pequeñas como para pasar de los pulmones al torrente sanguíneo y llegar al cerebro, es la mayor absorción a largo plazo —y no solo los niveles más altos en el aire— lo que se asocia a un mayor riesgo de cáncer», explica.
En términos de mortalidad por cáncer, ésta se incrementa 12 % por el cáncer en general, con riesgos mayores en el caso del cáncer de pulmón (13 %), de hígado (14 %) y de mama (20 %).
Partículas de aire más grandes
Para poblaciones expuestas de manera prolongada a partículas de aire más grandes (PM10), los investigadores apuntan a que el riesgo global de que un individuo desarrolle cáncer aumenta en 10 %.
Según los estudios, las PM10 son responsables de un aumento del 13 % en el riesgo de morir por cáncer de pulmón y del 11 % por cáncer de mama.
La investigación confirma lo que otras evaluaciones ya han indicado y es que la carga más pesada de este riesgo aumentado de cáncer recae en mujeres y niños por su exposición al humo de combustibles sólidos utilizados dentro de hogar para cocinar y calentar.
En este contexto, las mujeres se enfrentan a un riesgo un 69 % mayor de cáncer de pulmón, además de un mayor riesgo de cáncer de cuello uterino.
Además, los trabajadores al aire libre y las comunidades asentadas en zonas próximas a instalaciones industriales —que a menudo son comunidades de bajos ingresos— se enfrentan igualmente a una exposición elevada a las partículas contaminantes.
La UICC recalca que las pruebas ya son lo suficientemente sólidas como para justificar la adopción de medidas que dependen exclusivamente «de la intervención gubernamental a través de políticas energéticas, de transporte e industriales», además de aquellas que puedan prevenir la quema de residuos.
«Hemos logrado grandes avances en la reducción de las muertes por cáncer, pero la contaminación atmosférica está erosionando silenciosamente ese progreso», recalca la entidad.
Como soluciones iniciales, plantea hacer cumplir legalmente las normas de calidad del aire, instalar o mejorar los sistemas para su vigilancia y realizar la transición de la quema de combustibles fósiles y biomasa hacia la energía limpia y la cocina limpia. EFEverde
is/crf
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