Virgós, quien ha asesorado el programa de conservación del lince ibérico de la Junta de Andalucía, ha criticado, en declaraciones a Efe, que ahora se intente rebajar otra vez este nivel, hasta la categoría de «vulnerable».
«Da miedo pensar que se pretenda rebajar el nivel de amenaza del lince ibérico; no hay ningún argumento científico para haberlo rebajado el año pasado y mucho menos para catalogarlo como especie vulnerable ahora», ha subrayado.
En opinión de este experto, que trabaja desde hace años en la conservación del lince ibérico, aunque la situación de este felino «ha mejorado un poco» con respecto a la crisis que sufrió hace tres o cuatro años, cuando un brote de la enfermedad del conejo mermó su principal sustento, las poblaciones históricas de este felino «aún presentan signos preocupantes».
Según el censo de 2015 hay 404 ejemplares
El censo oficial del lince ibérico de 2015, divulgado esta semana por la Junta de Andalucía, cifra su población en 404 ejemplares, pero un centenar de ellos son nacidos en cautividad y reintroducidos en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal.

La población silvestre de Andújar-Cardeña (Sierra Morena), el principal núcleo de este felino, se ha censado en 176 ejemplares, solo quince más que en 2014 y una cifra inferior a las registradas en 2010, 2011 y 2012.
Además, este núcleo cuenta ahora con 51 hembras territoriales, cuatro menos que en 2014 y la cifra más baja de reproductoras desde 2011.
Peor es la situación de la otra población histórica del lince ibérico, la de Doñana, que se ha censado en 76 ejemplares, la cifra más baja desde 2009, pese a haberse reforzado en los últimos años con seis linces traídos desde Andújar-Cardeña.
El conejo de monte
Virgós advierte de que el lince ibérico «se ha sustentado hasta ahora en las poblaciones históricas de Andújar-Cardeña y Doñana y si estas van mal, no se debe rebajar su categoría de conservación», en especial, dado el muy delicado estado poblacional del conejo de monte.

Respecto al intento de paliar la mala situación de las poblaciones silvestres con las reintroducciones, opina que los linces nacidos en cautividad «llevan pocos años» liberados en la naturaleza «y aún es muy prematuro afirmar que se van a consolidar como el sustento para la conservación de este felino en España».
«Las poblaciones reintroducidas no son comparables con las históricas desde el punto de vista de conservación ni genético; no podemos asegurar que los linces nacidos en cautividad sean peores que los silvestres pero tampoco hay evidencias científicas que aseguren que su adaptación es igual, por lo que no podemos estar seguros y tenemos que ser precavidos», ha matizado.
En su opinión, conviene aguardar a que los linces nacidos en cautividad liberados en las reintroducciones demuestren su capacidad para reproducirse adecuadamente en libertad y a que sobrevivan sus camadas y ellos mismos.
«De momento, y desde el punto de vista científico, no podemos compensar, sin más, la reducción de las poblaciones históricas con las creadas con linces nacidos en cautividad; Andújar-Cardeña y Doñana son los tesoros genéticos del lince ibérico y perder animales con esa calidad genética es muy grave», ha advertido.
También ha contestado el intento de los responsables de la conservación del lince ibérico de fusionar la población silvestre de Andújar-Cardeña con las cercanas reintroducciones de Guadalmellato y de Guarrizas en una gran metapoblación.

«No se puede sostener que exista ya esta metapoblación desde la perspectiva científica ni técnica, porque se han producido dispersiones de algunos ejemplares, pero muy limitadas todavía», ha señalado.
Programa Life del lince ibérico
Virgós se ha felicitado de que «afortunadamente» responsables de la Junta de Andalucía y del programa LIFE del lince ibérico hayan «rectificado» su decisión de suspender la alimentación suplementaria y las repoblaciones de conejo a los linces silvestres, que coincidió con un brote que diezmó las poblaciones de conejo.
Ha considerado «muy grave» que «se esté dejando fuera del programa de conservación» del lince a especialistas críticos con su gestión y que incluso a algunos asesores, como él, «ni siquiera se nos haya invitado al congreso celebrado esta semana en Sevilla»
En su opinión, el plan de conservación del lince emprendido hace décadas por la Junta de Andalucía «ha sido un éxito, en general», pero deplora que se ignore o se castigue a quienes «planteamos que hay cosas que conviene corregir».
«Rehuyo del exceso de dramatismo sobre el lince ibérico, pero tampoco creo que se deba caer en un exceso de triunfalismo que puede resultar temerario», ha concluido. EFEverde
Accede desde aquí, al informe completo delCenso de Linces 2015 en EFEverde





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