Descarbonización y digitalización, la encrucijada climática y sus desafíos

Publicado por: Redacción EFEverde 11 de noviembre, 2022

Centros de datos, redes, móviles: la tecnología digital de la mano de la inteligencia artificial se postula como herramienta "indispensable" en la descarbonización, pero su huella climática no siempre es verde, advierte a Efe en una entrevista Andrés Ortega, director del Observatorio de las Ideas.

A grandes rasgos, ha explicado el analista, autor de algunos informes de descarbonización, las emisiones de CO2 a la atmósfera asociadas a la energía consumida en procesos de digitalización y fabricación de tecnologías pueden suponer, en general, el doble de las procedentes del transporte aéreo, incluidas las de su industria y los vuelos, responsables de la mayor parte de emisiones del sector.

Actualmente, los sistemas de Inteligencia Artificial (IA) basados en redes neuronales profundas, con la analítica inteligente de millones de datos y variables, gracias a las nuevas tecnologías digitales, permiten desarrollar modelos climáticos, identificar patrones y hacer predicciones de los cambios de temperatura global y anticiparse a fenómenos extremos.

La descarbonización de las economías, el gran reto climático

La descarbonización de las economías, como se debate en la cumbre climática mundial, en Sharm al Shaij (Egipto), es la piedra angular de las acciones de los países para mitigar el calentamiento global que azota al planeta, con un aumento de fenómenos meteorológicos extremos: agravamiento de sequías, desertización, y pobreza, al mismo tiempo que se repiten los episodios de lluvias torrenciales e inundaciones catastróficas o tornados y huracanes.

Según datos del sector, el ecosistema digital global genera calentamiento global, porque es responsable del 3 % de la energía primaria mundial y del 7 % del consumo de electricidad para el funcionamiento de los dispositivos utilizados. Se calcula además que produce entre el 2 % y el 4 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo, con la emisión de entre 15 y 25 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono.

Además de las grandes cantidades de energía requeridas para fabricar dispositivos, redes inteligentes o drones autónomos, como los que se utilizan ya para prevenir incendios o buscar supervivientes en inundaciones y terremotos, entre otras tecnologías, se suma el consumo energético para su funcionamiento y otros factores como la obsolescencia, que condena a la tecnología a una vida útil en general corta.

Como en el resto de sectores productivos, ha proseguido el analista, los efectos climáticos de la tecnología digital variarán en función de la fuente de energía de la que se nutran; es decir, de origen fósil o generadora de emisiones de gases contaminantes, o por el contrario, limpia o procedente de fuentes verdes.

Las grandes empresas son las primeras que han empezado a cambiar "esa percepción" de que toda tecnología digital es verde, porque no siempre es así, y también comienzan a darse cuenta de ello los gobiernos y las organizaciones internacionales.

Para ilustrar las dimensiones de la huella contaminante de la tecnología, ha citado un estudio finlandés, que concluye que cada uno de los electrodomésticos en las casas consume muy poca electricidad, pero en su conjunto, suponen el 7 % de la electricidad doméstica, mucho más que otros grandes consumos energéticos en el hogar, como la refrigeración de alimentos.

Actualmente, "uno de los mayores retos de la sociedad es conciliar la necesaria e imparable digitalización incluyendo la inteligencia artificial como instrumento indispensable para la descarbonización y la lucha contra el cambio climático", aunque teniendo muy en cuenta el origen de las fuentes energéticas que se utilicen para hacerla funcionar, reitera el experto.

En la nueva era de compromisos de desarrollo sostenible que se abre a nivel global, los países del hemisferio sur cuyas expectativas de demanda energética son enormes de cara a su industrialización, habrían de digitalizarse también sin quedarse atrás de la mano de las energías verdes.

Se calcula, según datos manejados en el sector, que en 2040, los países fuera de la OCDE representarán el 70 % de la demanda energética mundial, ha recordado el experto, por lo que el sur global será también muy relevante en la senda climática del planeta en los próximos años. EFE

Secciones : Actualidad
Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.