Madrid.- El sueño desempeña un papel crucial en la salud y el bienestar de las personas, pero conciliarlo no es tan fácil cuando hace calor. Las altas temperaturas nocturnas se asocian con una menor calidad y ya restan horas de descanso a las personas en todo el mundo.
Según un estudio de Climate Central, una persona promedio perdió casi 56 horas de sueño al año entre 2020 y 2025 debido a las altas temperaturas durante la noche. De ese total, más de seis horas anuales (algo más del 10 %) son atribuibles directamente al cambio climático causado por las emisiones de gases de efecto invernadero y la deforestación.
El informe, para el que se han analizado 1.338 ciudades en todo el mundo, concluye que la contribución del cambio climático a la pérdida de sueño al menos se ha duplicado desde comienzos de la década de 1970 en 1.335 poblaciones.

«[Esto] demuestra que los efectos del calentamiento provocado por los combustibles fósiles van más allá de los fenómenos meteorológicos extremos y socavan uno de los requisitos más fundamentales de la salud humana», ha afirmado la vicepresidenta de ciencia de Climate Central, la doctora Kristina Dahl.
Los investigadores recuerdan que las altas temperaturas son especialmente peligrosas, ya que impiden que el cuerpo se enfríe y se recupere del calor diurno, lo que aumenta el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, afecciones cardiovasculares y la mortalidad.
Además, la merma en la calidad y duración del sueño tiene efectos negativos sobre la salud física y mental, el funcionamiento cognitivo, y el desarrollo cerebral y el aprendizaje de los niños; además de acortar la esperanza de vida y aumentar el riesgo de accidentes.
Oriente Medio se lleva la peor parte
Los habitantes de las ciudades de Oriente Medio fueron los que experimentaron los niveles más altos de pérdida de sueño atribuible al cambio climático entre 2020 y 2025.
Concretamente, los ciudadanos de Arabia Saudí, Omán y Emiratos Árabes durmieron entre 55 y 87 horas menos por las altas temperaturas nocturnas, de las que entre 12 y 16 estaban directamente ligadas al cambio climático.
Además, se agravó la situación en lugares ya de por sí cálidos, como el sur de India y de varios países asiáticos, en donde dejaron de dormir entre 78 y 91 horas anuales, de las que entre ocho y nueve se debieron al cambio climático.
España no se libra
En el caso de España, los investigadores han analizado la relación entre las horas de sueño y las altas temperaturas en Barcelona, Madrid, Málaga, Sevilla, Valencia y Zaragoza.
De ellas, los ciudadanos de Valencia son los que más horas de sueño pierden al año por las altas temperaturas, con 42 horas, de las que un 16 % del total están relacionadas con el cambio climático.
El calor nocturno, un enemigo para la salud cada vez más presente en España
En Málaga se pierden 41 horas de sueño, con un 14 % relacionadas con el cambio climático; en Sevilla, 40 horas de sueño (13 % por el cambio climático); en Barcelona, 39 horas (12 % por el cambio climático); en Zaragoza, 34 horas (16 % por el cambio climático), y en Madrid, 30 horas (16 % por el cambio climático).
Los pobres lo sufren más
Según el estudio, las noches más calurosas tienen mayor repercusión en los grupos más vulnerables (como personas mayores o embarazadas) y afectan de manera desproporcionada a las personas con menos ingresos, «en parte debido a las diferencias en la calidad de la vivienda y el acceso al aire acondicionado».
A ello se suma que las noches tórridas pueden serlo aún más debido al efecto isla de calor, que pueden provocar temperaturas «significativamente más altas» en las zonas urbanas. EFE Verde
mnc





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