Ana Tuñas Matilla
El noroeste peninsular, con Ourense, Lugo y León a la cabeza, es la zona de mayor riesgo de incendio forestal este verano, según la información que maneja la Unidad Militar de Emergencias (UME), que advierte de que, tras un invierno y un principio de primavera muy lluviosos, los montes están cargados de combustible que, si se seca por la llegada de altas temperaturas, arderá con facilidad.
Estas provincias fueron también las más castigadas por los incendios en el verano de 2025, año en el que España registró récord de superficie quemada en lo que va de siglo y se anotó el segundo peor ejercicio desde que hay registros (la serie histórica empieza en 1968), sólo superado por 1994..
«Julio y agosto constituyen el periodo más exigente de la campaña. Las zonas de mayor atención se sitúan en el noroeste, especialmente Ourense, Lugo y León«, ha dicho a EFE Verde el jefe del Centro de Información y Distribución de Inteligencia (CIDI) de la UME, el comandante Óscar Santamaría, que ha señalado también Ávila, Zamora y Salamanca, en Castilla y León, y Cáceres, en Extremadura
Este verano, también preocupan áreas del interior y prelitoral mediterráneo, como Castellón, Valencia, Alicante y Murcia, al tiempo que se mantiene atención sobre Zaragoza y determinadas zonas de Canarias, ha apuntado Santamaría.
Elevadas temperaturas y combustible
La situación de partida es diferente a la de 2025 porque «el invierno y parte de la primavera han sido húmedos, lo que ha mejorado inicialmente la humedad del suelo y del combustible medio y pesado, algo que es positivo al inicio de campaña».
Sin embargo, esa humedad también ha favorecido un desarrollo importante de vegetación herbácea y matorral fino. «Si esa vegetación se seca con calor, baja humedad y viento, se convierte en combustible muy disponible».
La conclusión es que aunque el monte puede estar inicialmente en mejores condiciones hídricas que en 2025, también hay más carga de combustible fino de cara al verano, ha explicado el experto.
Zonas periurbanas
Por otra parte, ha advertido de que el interfaz urbano-forestal (donde se junta monte y zonas urbanizadas) es una de las zonas de mayor preocupación operativa, porque combina vegetación combustible, viviendas, infraestructuras, población y accesos muchas veces limitados.
«En estos escenarios, el incendio deja de ser solo un problema forestal y pasa a tener una dimensión directa de protección de personas y bienes», según Santamaría.
El riesgo aumenta cuando hay continuidad de vegetación hasta las viviendas, acumulación de combustible fino, pendientes, viento y dificultad de acceso o evacuación. Son entornos especialmente graves por la complejidad que entraña su extinción, ha subrayado el experto de la UME.
Preguntado por las regiones con mayor riesgo de incendio periurbano, el jefe del CIDI ha dicho que, en términos generales, destacan el litoral e interior mediterráneo —Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña y Andalucía oriental—, algunas zonas de Madrid y del Sistema Central, áreas de Galicia y noroeste peninsular, y Canarias.
Población vs fuego
La mayor dificultad para defender estas zonas está en que hay que trabajar al mismo tiempo sobre dos prioridades: proteger a la población y contener el avance del fuego, lo que obliga a coordinar evacuaciones, confinamientos, defensa de viviendas, cortes de tráfico y ataque al incendio.
Frente a un incendio en monte, en la interfaz hay más elementos vulnerables: personas, viviendas, depósitos, tendidos eléctricos, carreteras o instalaciones críticas, ha añadido.
Como ventaja, que en estas zonas suele haber mejores accesos, puntos de agua o infraestructuras útiles para la defensa. Pero también hay más riesgo para la población y más complejidad táctica, ha insistido.
La clave está en la prevención: franjas de seguridad, limpieza de parcelas, autoprotección, accesos practicables y planes de evacuación, ha subrayado.
Incendios en zonas periurbanas, una bomba de relojería que sólo se desactiva con prevención
Metodología
Las valoraciones que realiza la UME no se basan únicamente en la meteorología prevista para los próximos días, sino que se sustentan en un análisis conjunto de diferentes fuentes oficiales, ha explicado el jefe del CIDI
Entre estas, el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés), los modelos meteorológicos y estacionales del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF), información de AEMET, índices de humedad y sequía del combustible o el histórico de intervenciones de la Unidad.
Una de las herramientas que manejan son los mapas de distribución de las coberturas del suelo elaborados por EFFIS, que muestran qué tipo de vegetación (combustible) predomina en cada zona y cómo puede comportarse frente al fuego.
Para generarlos, EFFIS utiliza datos de la NASA, que clasifica la cobertura del suelo mediante observación satelital, información geoespacial del programa satelital europeo Copernicus, y productos desarrollados en colaboración con la iniciativa internacional GEO (Group on Earth Observations).
Por otra parte, el sistema de seguimiento de incendios de la Comisión Europea recopila mediante observación satelital todos los incendios de aproximadamente 30 hectáreas o más, lo que permite comparar objetivamente la evolución anual de la campaña en toda la Unión, ha apuntado Santamaría.
Los datos (la serie empieza en 2006) muestran que la campaña de incendios presenta una gran variabilidad interanual, que está muy condicionada por la meteorología, la disponibilidad de combustible y los episodios de viento.
No obstante, la tendencia de los últimos años refleja una mayor frecuencia de campañas con incendios de gran magnitud, lo que obliga a mantener un elevado nivel de preparación y anticipación por parte de todos los organismos implicados, ha subrayado Santamaría.
Doce grandes incendios en el primer semestre
Entre el 1 de enero y el 28 de junio, en España han ardido 43.198 hectáreas, el 18,4 % más de la superficie media desde 2016 (36.473 hectáreas) y el 145 % más que en el mismo periodo de 2025 (17.594 hectáreas), según la estadística provisional que elabora el Ministerio para la Transición Ecológica con datos aportados por las comunidades autónomas.
En el primer semestre, se han producido 12 grandes incendios (aquellos que superan las 500 hectáreas), frente a los 5 registrados en el mismo periodo de 2025 y los 7 de media de la serie histórica.
El 57,5 % de la superficie quemada hasta junio se concentró en el noroeste (Galicia, Asturias, Cantabria y las provincias de León y Zamora), el 23,16 % en la región interior (País Vasco y las provincias del resto de comunidades autónomas no costeras, salvo León y Zamora) y el 19,8 % en el Mediterraéno (comunidades autónomas costeras del mar Mediterráneo, incluyendo sus provincias interiores).
Según datos de EFFIS, entre el 1 de enero y 1 de julio, la superficie forestal afectada por incendios en España asciende a 50.132 hectáreas, más del doble que la media desde 2006 (22.394 hectáreas). EFE Verde
atm
Uno de cada cuatro incendios forestales esclarecidos por la Guardia Civil fue provocado




