Mari Navas
Madrid.- Con una cuota de mercado de alrededor del 1 % en el primer trimestre del año, la electrificación del transporte pesado «continúa siendo una asignatura pendiente» ante la que fabricantes y distribuidores reclaman liderazgo institucional, planificación y colaboración público-privada para llevar a cabo una transformación «viable y competitiva del sector».
Según los datos que ha facilitado a EFE Verde la patronal de fabricantes de automóviles y camiones Anfac, en el primer trimestre de 2026 se matricularon 90 vehículos industriales electrificados en España, lo que supone una cuota de mercado del 1 % y una cifra «todavía muy reducida» si se compara con el dominio del diésel, que concentra más del 96 % de las ventas totales.
«La electrificación continúa teniendo un peso muy reducido dentro del mercado del vehículo industrial, reflejando las dificultades que sigue afrontando el sector para avanzar en la transición hacía tecnologías de cero emisiones, especialmente en los segmentos pesados», resume la vicepresidenta segunda de la patronal de concesionarios Faconauto y responsable del área de industriales, Pilar Fernández.
Entre las dificultades, Fernández menciona el retraso en la puesta en marcha de una infraestructura específica para el transporte pesado, tanto de recarga eléctrica como de hidrógeno y el elevado coste de adquisición de este tipo de vehículos, además de la propia estructura del transporte español, «muy apoyada en pequeñas y medianas empresas».
Un diagnóstico de la situación que coincide con el que hace el director general de la Asociación empresarial para el desarrollo e impulso de la movilidad eléctrica (Aedive), Arturo Pérez, quien señala que, más que una cuestión técnica, el sector necesita de la rapidez con la que los gobiernos, industria y mercado se adapten a la nueva realidad.
Lejos de los objetivos
La Comisión Europea (CE) ha fijado unos objetivos «muy ambiciosos» para los vehículos industriales, en palabras de Anfac, que exigen reducir un 45 % las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los nuevos vehículos en 2030 y de un 90 % en 2040, mientras que, en los autobuses urbanos, el objetivo es del 100 % para 2035.
No obstante, en el caso concreto de los vehículos pesados, «habría que multiplicar por 15 el ritmo actual para llegar a tiempo a 2030». De hecho, si la velocidad actual se mantiene y las condiciones no mejoran, los objetivos para dentro de cuatro años no se cumplirán hasta 2072, según los cálculos de la patronal de fabricantes.
En esta línea, Faconauto considera que, para cumplir con los objetivos europeos, sería necesario mantener durante los próximos años crecimientos «superiores al 50 % anual» en las matriculaciones de vehículos de cero emisiones, en un contexto en el que el mercado español se encuentra «en una fase muy inicial», con importantes barreras económicas y operativas.
Para romper estas barreras, desde Anfac han actualizado su hoja de ruta dentro del marco Plan España Auto 2030, en el que proponen medidas concretas para el vehículo pesado, incentivos a la demanda, un despliegue de infraestructuras adaptadas y mejoras regulatorias.
Desde Faconauto reclaman «una hoja de ruta integral» que incluya un plan nacional de infraestructura de alta potencia que contemple la instalación de 4.000 puntos de recarga de más de 350 kilovatios (kW) antes de 2030, un plan de renovación de flotas y activar medidas fiscales.
Algo en lo que coinciden desde Aedive, en donde apuestan por «una fiscalidad coherente y alineada con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima» ya que, según recuerda su director general, «la electricidad podría llegar a ser hasta un 35 % más barata», lo que favorecería la competitividad del transporte eléctrico pesado.
No basta con la subida de los combustibles
Unas medidas que las patronales reclaman ante un contexto de tensión geopolítica por el cierre del estrecho de Ormuz y el aumento de los precios de la energía que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad que existe en Europa respecto a los combustibles fósiles.
Y aunque la subida puntual del precio del diésel tiene «un impacto coyuntural» en el mercado, no es suficiente por sí solo para impulsar la demanda, según coinciden en Anfac y Faconauto, sino que es necesario acompañarla de medidas adicionales para que se produzcan «cambios estructurales».
Las ventas de vehículos eléctricos alcanzarán el 30 % del total ante el cierre del estrecho de Ormuz
Por su parte, Aedive considera que este contexto «al menos, debería servir a muchas empresas de transporte para replantearse el futuro de sus flotas, en términos de rentabilidad y competitividad» y recuerda que el camión eléctrico representa «una eficiencia que supera entre un 70 y un 80 % a la de un diésel».
En la actualidad, el sector logístico y del transporte genera el 29 % de las emisiones nacionales, con el transporte por carretera detrás del 93 % de ellas.
Unos números «que hablan por sí solos», en palabras de Pérez, y que demuestran que el vehículo pesado «es un elemento clave en la descarbonización de la movilidad», según Fernández.
Por ello, recuerda, no se trata de un reto «a largo plazo, sino de una necesidad inmediata que requiere liderazgo institucional, planificación y colaboración público-privada para que la transformación sea viable y competitiva para el conjunto del sector». EFE Verde
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