Madrid.- Las empresas que no se preparen para los efectos físicos y regulatorios del cambio climático podrían perder entre el 5 y el 25 % de su resultado bruto de explotación o ebitda para 2050, descenso que puede llegar al 50 % en caso de sectores intensivos, en un contexto en el que la falta de integración de la sostenibilidad en los medios de negocio supone un deterioro competitivo y reputacional.
Según un informe que ha presentado este lunes Multinacionales con España -una asociación empresarial que agrupa a 56 multinacionales con presencia en el país-, la sostenibilidad se ha convertido en un factor determinante en la competitividad empresarial en España y marcará la diferencia entre las empresas que se revalorizarán en la próxima década y aquellas que competirán en inferioridad de condiciones.
«La sostenibilidad ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en una presión estructural sobre el modelo de negocio», recoge el informe, que señala que esto ocurre debido a la convergencia de tres dinámicas globales: la crisis climática, la presión sobre los recursos naturales y la desigualdad social.
El estudio concluye que el coste de no tener en cuenta es inmediato: el 71 % de los ejecutivos siente la exigencia de los inversores, al tiempo que el 54 % de los consumidores está dispuesto a pagar un sobrecoste por productos sostenibles.
Además, los líderes de empresas con estrategias de sostenibilidad integradas reportan un 40 % más de confianza en su crecimiento rentable que aquellos con estrategias separadas o nulas, mientras que el 39 % de las empresas incumplidoras ha sufrido reacciones negativas mediáticas en comparación con el 6 % de las que integran prácticas efectivas.
La sostenibilidad en España
El 90 % de las multinacionales evaluadas ha fijado objetivos cuantitativos relacionados con la sostenibilidad y más de 550.000 millones de euros de facturación anual en España ya operan bajo trayectorias climáticas alineadas con el objetivo de los 1,5 grados.
Más del 70 % de las multinacionales mide su desempeño y fija objetivos de mejora en sus acciones de contribución social, lo que refleja que la inversión en el entorno y las comunidades es una práctica cada vez más común, según recoge el informe.
Con respecto a la gobernanza, más del 90 % de las empresas ha identificado y gestiona activamente sus riesgos ESG materiales, más del 80 % ha establecido políticas de compras y el 85 % cuenta con comités de sostenibilidad formales.
Un retorno económico sostenible
La sostenibilidad genera retorno económico medible a través de cinco palancas que funcionan de forma interrelacionada, que cuando se activan de forma coordinada generan un efecto multiplicador sobre el desempeño empresarial, según el informe.
Concretamente, el informe sostiene que la sostenibilidad provoca un aumento de ingresos, ya que abre líneas de negocio con tasas de crecimiento superiores; y una reducción de costes operativos y consumo de recursos.
Asimismo, refuerza el posicionamiento, mitiga de forma estructural la exposición a riesgos regulatorios, competitivos, de cadena de suministro, climáticos y reputacionales y actúa como palanca transversal de innovación en productos o tecnología.
España, en posición privilegiada
El estudio señala que España, como economía está altamente expuesta al cambio climático y condicionada por la presión sobre los recursos naturales y la desigualdad social, ha convertido la sostenibilidad en un vector estratégico de la competitividad y cuenta con marco regulatorio avanzado en este ámbito.
Entre las ventajas competitivas que posicionan al país favorablemente para capturar oportunidades de negocio sostenible, destaca que es el segundo país de la Unión Europea (UE) en capacidad eólica instalada y el tercero en solar fotovoltaica, al tiempo que se ha consolidado como destino prioritario de la inversión extranjera, con más de 10.800 proyectos greenfield desde 2013.
No obstante, el informe identifica dos barreras críticas que actúan como cuellos de botella en el país: la fragmentación del tejido pyme -ya que su reducido tamaño limita la financiación necesaria en la transformación verde- y la dependencia de sectores intensivos en carbono.
Para solventar estos obstáculos, el documento propone poner en marcha modelos de colaboración mediante clústeres y una transición planificada que convierta estas debilidades en nuevas oportunidades de negocio. EFE Verde.
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