Fondeos ilegales: cuando los datos se transforman en acción . Por Inma Saranova, directora de Ibiza & Formentera Preservation

En 2025 se detectaron 4.813 embarcaciones fondeadas ilegalmente sobre las praderas de Posidonia oceanica en Ibiza y Formentera -declaradas Patrimonio natural de la Humanidad por la UNESCO-, pero únicamente se levantaron 18 actas de infracción. Esta bajísima cifra muestra claramente el abismo existente entre la protección ambiental sobre el papel y su aplicación real, ya que, en total, apenas un 0,37 % de las infracciones, o lo que es lo mismo, solo una de cada 270 embarcaciones detectadas incumpliendo la normativa ambiental, fueron investigadas el año pasado.

Y ello pese a que, en el ámbito autonómico, las Illes Balears cuentan con un marco pionero propio de protección de la posidonia desde la entrada en vigor del Decreto 25/2018, una normativa que sirvió de referente a la hora de redactar el Real Decreto 191/2026 de 11 de marzo que regula la protección y conservación de las praderas de Posidonia oceanica y otras fanerógamas marinas en todo el Mediterráneo español.

Los datos de 2025, procedentes de la Dirección General de Medio Natural del Govern balear y analizados por el Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation, revelaban además que solo en Ibiza tuvieron que ser desplazadas 3.468 embarcaciones por fondear sobre posidonia, más del doble que las 1.719 registradas en 2024. Parte de este aumento se debe a la inspección de nuevas zonas de gran afluencia algo que, lejos de restar importancia al resultado, demuestra que cuando se amplía la observación, aflora una realidad que tan solo un año antes quedaba fuera de las estadísticas.

Pese a que el Servicio de Vigilancia de la Posidonia Balear desarrolla una labor imprescindible informando, comprobando la posición de anclas y cadenas y pidiendo el desplazamiento de las embarcaciones que fondean sobre este hábitat supuestamente protegido, lo cierto es que su personal no puede levantar actas. Esa facultad corresponde únicamente a los Agentes de Medio Ambiente del Govern, que durante el verano deben atender, además, otras muchas funciones, como la prevención y el control de incendios forestales en una época especialmente sensible.

Informar y prevenir es necesario, pero claramente insuficiente. Para proteger la posidonia, una planta que actúa como auténtico pulmón del Mediterráneo, necesitamos también capacidad de inspección, control y aplicación de la normativa. Por eso desde Ibiza & Formentera Preservation reclamamos públicamente un refuerzo de los Agentes de Medio Ambiente destinados en las Pitiusas.

Pocos días después de comunicar los datos trabajados por el Observatorio de Sostenibilidad y de que los medios locales, regionales y nacionales se hicieran eco de la situación, el Govern Balear anunció que, por primera vez desde 2018, reforzaría la plantilla de Agentes de Medio Ambiente en Ibiza y Formentera. Sería poco riguroso atribuir una decisión administrativa que responde a numerosos factores y procesos únicamente al trabajo del Observatorio. Las políticas públicas siempre son fruto del trabajo acumulado de profesionales, instituciones, organizaciones sociales, medios y ciudadanía. Pero tampoco es irrelevante que, después de publicar los datos y señalar esta carencia, se anunciase una medida que responde directamente a una de las necesidades identificadas. La secuencia de acontecimientos resume el impacto que puede llegar a tener el análisis de datos que llevan a cabo entidades como Ibiza & Formentera Preservation, desde la recolección de información y su análisis hasta hacerla comprensible y utilizarla para impulsar cambios concretos.

La Posidonia oceanica es una especie endémica del Mediterráneo que alberga una riquísima biodiversidad, favorece la transparencia del agua, protege las playas de la erosión y es un increíble sumidero de carbono. Pero es una planta que crece tan lentamente que el daño causado por un ancla en pocos minutos puede llegar a tardar décadas en repararse. Por eso, la sensibilización debe ser prioritaria. Solemos cumplir mejor una norma cuando entendemos su finalidad, disponemos de cartografías claras y existen alternativas seguras para fondear. Pero cuando una conducta dañina persiste pese a estar prohibida, la inspección y la sanción también se convierten en instrumentos de conservación. No por afán recaudatorio, sino para garantizar que respetar la norma no sea opcional. Y para ello, son necesarios los datos que generan debate; el debate que acaba llegando a la agenda pública; y , por último, una agenda pública que se acabe traduciendo en acción.

El refuerzo anunciado de seis nuevos agentes es una buena noticia, pero ahora deberá traducirse en capacidad efectiva. También necesitamos transparencia. En ese sentido, consideramos que la Administración debería publicar periódicamente y por islas cómo concluyen los expedientes de las actas levantadas. Por el momento, los datos ya han cumplido una de sus funciones primordiales, la de visibilizar el problema. Ahora las políticas públicas deben demostrar, también con datos, que son capaces de resolver el problema. La posidonia necesita educación y prevención, pero también medios humanos, inspección, control y rendición de cuentas para que podamos llegar a hablar de protección real del mar.

Inma Saranova es la directora ejecutiva de Ibiza & Formentera Preservation, una fundación sin ánimo de lucro que promueve la conservación y recuperación del excepcional patrimonio natural de las Islas Pitiusas. Desde 2008 la Fundación ha liderado, impulsado y participado en iniciativas que promueven la protección de los hábitats locales y de formas de vida más sostenibles.

 

 


Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFE Verde.

 

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Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».

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