Huelva.- Un equipo de investigación de la Estación Biológica de Doñana del CSIC y las universidades de Sevilla, Granada y Cádiz y la Academia Húngara de Ciencias ha confirmado que las semillas ingeridas por gaviotas pueden germinar tras pasar por el tracto digestivo y que estas aves aumentan su dispersión a grandes distancias.
Las aves migratorias dispersan semillas entre sus lugares de cría y los de invernada, así como entre zonas de alimentación y descanso. Este proceso se llama endozoocoria y favorece la conexión y flujo génico entre poblaciones de plantas alejadas entre sí.
En esta línea, en el artículo ‘Seed Size, Not Dispersal Syndrome, Determines Potential for Spread of Ricefield Weeds by Gulls’ publicado en la revista Plants, los expertos han cuantificado la proporción de semillas que sobreviven a la digestión, ha informado la Fundación Descubre en un comunicado.
También, han analizado el tiempo que permanecen las semillas en el interior del ave y su potencial de germinación para conocer la distancia a la que podrían dispersarse, concluyendo que especies de plantas sin frutos carnosos pueden viajar más lejos que lo que se preveía según sus características.
De esta manera, conociendo previamente los movimientos de estas aves, se puede crear un mapa que determine las distancias de dispersión de las semillas y pueden establecerse estrategias para la aplicación de herbicidas que impidan su crecimiento en los momentos oportunos para evitar su proliferación y propagación.
Dispersión de semillas
Mediante un ensayo controlado en cautividad, los investigadores analizaron cinco especies consideradas como malas hierbas para los arrozales andaluces: «Los resultados apuntan a que las semillas más pequeñas tienen mayor supervivencia, pero un tiempo de retención más corto que las especies más grandes. Esto es importante para estimar la distancia a la que pueden ser dispersadas de forma efectiva», ha indicado la investigadora de la EBD-CSIC Marta Sánchez.
El trabajo ha sido el primer estudio experimental en gaviotas sobre la dispersión de semillas no carnosas, es decir, aquellas que no tienen pulpa específicamente, de malas hierbas y los resultados demuestran que un 72 % de este tipo de grano sobrevive a la digestión en las gaviotas y pueden germinar.
Además, los investigadores han profundizado tanto en quiénes son los agentes transportadores de las semillas, como el material que viaja con ellos: «En esta línea, las gaviotas han sufrido un importante incremento poblacional en Europa en las últimas décadas debido a la proliferación de vertederos a cielo abierto, y son un vector clave de dispersión desde el norte, donde crían, hasta Andalucía y el norte de África donde invernan», ha indicado Sánchez.
En los experimentos, se seleccionaron siete gaviotas en un vertedero y se las alimentó incluyendo en su dieta cinco semillas de especies consideradas invasoras y malas hierbas en campos de arroz.
Durante casi dos meses analizaron las heces para cuantificar las semillas que habían permanecido intactas y confirmaron si germinaban y cuánto tardaban en hacerlo. EFEverde
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