En un encuentro informativo, expertos de Greenpeace han adelantado las propuestas de la organización y sus expectativas con vistas a la Cumbre del Clima (COP25), que se celebrará en Madrid del 2 al 13 de diciembre, y han instado a España y Europa a liderar la lucha contra la crisis climática «con urgencia y valentía».
El papel de Europa
Juan Pablo Osornio, responsable de Política Climática de Greenpeace International, ha recordado que «de julio a noviembre de este año hemos visto un retroceso en la voluntad política de países como China o India y hoy por hoy sólo la UE mantiene prendida la esperanza de encauzar sus posturas».
«A nivel global es lo mejor que tenemos», ha subrayado Tatiana Nuño, responsable de la campaña europea de Cambio Climático de Greenpeace, quien ha matizado que, no obstante, Europa sólo ha comprometido una reducción del 40 por ciento de sus emisiones para 2030, lo que los científicos consideran «insuficiente».
Ha incidido en que la respuesta política mundial ha sido hasta ahora «lamentable», por lo que ha instado a Europa a elevar este porcentaje hasta el 65 por ciento y que el Gobierno español «presione, junto a los países más progresistas, para lograr ese objetivo».
Compromiso español
En este sentido, el responsable del programa de Cambio Climático de Greenpeace España, José Luis García, ha calificado de exiguo el compromiso plasmado por el Gobierno en funciones en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y en el borrador de la Ley de Cambio Climático, que limita al 20 por ciento su compromiso sobre emisiones en el horizonte 2030.
En su opinión, este compromiso se debe elevar hasta el 55 por ciento y adelantar al año 2040 -y no a 2050 como está plasmado en el Acuerdo de París- el objetivo de cero emisiones; «el Gobierno debe darse cuenta de que lo que tenían previsto hacer no cuadra ni está a la altura de lo que pide la sociedad», ha dicho.
«Hace un año, el activismo climático era algo minoritario, pero esto ha cambiado totalmente y ahora está arriba en todos los estudios, las discusiones y la calle, y toda la clase política tiene que hacer lectura», ha señalado.
El controvertido comercio de carbono
Los responsables de Greenpeace han puesto de manifiesto también su oposición al artículo 6 del Acuerdo de París sobre comercio de emisiones, «el más conflictivo y que no asegura la integridad ambiental de los países», ha reconocido Osornio.
«Desconfiamos de este artículo, pues en base a él es muy fácil que sigan creciendo las emisiones absolutas, aunque unos países cumplan con los objetivos fijados (…) si hubiera un tope global tendría lógica, pero eso a día de hoy no es realista», ha subrayado.




